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Clínica de las versiones del padre
por Raquel Cors Ulloa
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Clínica de las versiones del padreLa lectura de éste libro recorre uno de los temas fundamentales para el psicoanálisis como es el padre: en su variabilidad, en sus versiones, es decir en su pluralidad. Lo simbólico del Nombre-del-Padre incide en la subjetividad actual. Vivimos una época donde el Otro no existe, una época que con Lacan llamaríamos "el pecado del padre" cuando el padre no ve, el padre no sabe, el padre está humillado, vale decir que el padre como operador simbólico va en declive. Y por si fuera poco, los sujetos hoy, vamos dejando de salvarlo, solo que ¡abruptamente! no subjetivamente... Así, es que hoy, ya no se trata de ese padre demasiado ideal, sino que lo que encontramos es un padre con la inclusión de sus pecados.

De todas maneras y sin nostalgias, resulta que el salvataje paterno: por amor y por la necesidad neurótica de hacerlo existir, traza un recorrido que fluctúa por un largo terreno, de él resulta el reverso del amor, que se expresa en la culpa y el empuje del superyó, de esto, sabemos por sus efectos en la clínica, que es la encargada de enseñarnos las precipitaciones e incoherencias de nuestra época ya marcada por la metamorfosis familiar.

En nuestra época la ciencia progresa y la familia se biologiza. Es una época en la que el declive de la figura paterna nos ha desbrujulado, y de repente estamos en un mundo de ciegos, como Edipo en Colona... Quizás por eso las sociedades hacen vanos intentos de Comités de ética ante el Otro inexistente.

Quisiera leer un fragmento del libro de Silvia Elena Tendlarz en la p.43 "Lacan dice de Edipo, que el precio que paga por saber es la separación de su objeto. Los objetos no son ni de la madre ni del padre, puesto que en realidad son significantes. Se refiere entonces a sus ojos, que son su objeto a, que produce horror y el efecto de lo siniestro. Lacan comenta que en realidad se tiene ojos para no ver, y que no es necesario arrancárselos y concluye, entonces: Por eso el drama humano no es una tragedia sino una comedia".

Más adelante, en la p. 98 Tendlarz, recuerda que: "Lacan se propone ir más allá que Freud, ir más allá del Complejo de Edipo y hacer un examen del deseo del padre. Se trata de un padre que desea y no del padre todo amor, deseo del Otro que implica al S de A barrado. S(A¤ )".

De ésta manera, éste texto, nos invita a la lectura de las versiones del padre, esa referencia clínica que precisamos comprobar si fue inscrita, o no, en cada caso.

Una época como la nuestra tiene la particularidad de carecer del manual paterno, esa versión del padre -efectivamente ideal- que sabía hacer semblante y nos permitía la posibilidad de un orden y la distribución de lugares, aunque a pesar de esto... nada nos dice del lugar que un hombre le da a una mujer, o, del lugar que una mujer le da a la palabra de un hombre. Y aquí entra el psicoanálisis, pues si algo cuestiona, o angustia a un sujeto es alrededor de los impasses entre un hombre y una mujer, o entre un hombre y un hombre, o una mujer y una mujer.

El punto es, que si ambos sujetos están atravesados por la castración, para cuando llegue un hijo, ese niño se alojará precisamente en el punto donde no-hay unidad, y lo hará como síntoma de la pareja conyugal. Pero, si el niño no es tomado como sujeto sino como objeto del fantasma materno, se tratará de una psicosis. Esta, la lectura de Lacan en Dos notas sobre el niño.

De esta manera el psicoanálisis, se interesa por las causas y consecuencias que hacen en cada uno de nosotros las diversas versiones del padre, esas que cada uno irá encontrando ante la no-proporción-entre-los-sexos. Algunas de esas versiones, escuchamos cuando un sujeto se refiere a su novela familiar, es decir a todas las modificaciones imaginarias que se suceden en un recorrido analítico.

No es casual que cuando a una mujer: le toca, o decide ser madre, esa mujer a su vez tiene un padre, lo que implicará por su parte que ella transmita y posibilite, o no, la castración.

Como podemos ver la lectura que hace el psicoanálisis de las versiones del padre, no es poca cosa.

También sabemos que Lacan no se detuvo en el padre ideal, Lacan fue más allá de él, pero a condición de servirse de él, es decir que vectorizó la ley a través del deseo. A propósito de este deseo, cito a Tendlarz: "El padre tiene que poder encarnar este enlace entre la ley y el deseo, y la madre tiene que estar atravesada por la falta, de esta manera el deseo no es anónimo, esta incluido en una subjetividad, y eso da un nombre singular".

Cuando se toca la singularidad de una versión, esa versión que Lacan recorre como un "más allá del Edipo", como un "pasaje del mito a la estructura", e incluso como un "sinthome", el tema se pone aún más interesante, pues hay una versión: que es encarnada por alguien que puede unir la ley y el deseo y hacer de una mujer la causa de su deseo. Con esto, se abre una puerta para quienes nos interesamos en la práctica clínica, coherente a la última enseñanza de Lacan.

No me queda más que agradecer a Silvia Elena Tendlarz, por la generosidad en la transmisión de éste libro que invito a leer, pues -particularmente- me permitió apreciar y cuestionar, las versiones imaginarias, las versiones simbólicas (edípica) y muy especialmente la versión del padre que anuda, determina y no es dialectizable. Sin esta pauta, la clínica sería obsoleta.


* Psicoanalista. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Miembro de la Nueva Escuela Lacaniana-Asociación Caraqueña de Psicoanálisis (NEL-ACP). Miembro del Campo Freudiano de Bolivia desde su fundación (ACFB). Analista practicante del Centro de Atención y Aplicación en Psicoanálisis (CAPSI) desde su fundación. Docente del Diplomado en Enseñanzas Fundamentales del Centro de Investigación y Docencia (CID-LM) y docente del Espacio Clínico de Psicoanálisis Aplicado (ECPA).