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Edición 81
Febrero 2012
 
Paranoia *
por José Fernando Velásquez

La paranoia fue un concepto construido y valorado por los clásicos que ha perdido valor en la psiquiatría moderna, a tal punto que asistimos a su desaparición como diagnóstico y su reducción a una forma adjetivada: "paranoide" [1]. La paranoia es desconocida para la psiquiatría contemporánea por las características señaladas desde Pinel y Esquirol como un alienado que no ofrece más que un pequeño número de anomalías mientras conserva una actividad normal ocupándose de las cosas ordinarias de la vida; esto la hace poco afín a los consultorios y a los esquemas farmacéuticos[2].

Desde Neisser sabemos que el hecho fundamental de la paranoia es la "manera singular de interpretar". El psicoanálisis ha profundizado en esta forma de "percepción de un significado personal"[3]. Para Freud el mecanismo de "proyección"[4] en la paranoia implica una forma de interpretación que desconfía[5], no solo del entorno, sino de las propias formaciones del inconsciente de manera que todas se rechazan y se mantienen lejos del yo. Lacan pudo identificar que el paranoico se embrolla en el tiempo de suspenso en el que de la cadena significante advendría la significación, por eso el efecto de perplejidad; en el lugar de la significación hay un vacío y en ese vacío se supone una injuria.

El paranoico no vacila en decidir que lo que observa y escucha se refiere a él; no duda de la atribución de los hechos emitidos: "No fui yo, fue el otro"; queda en el campo del goce pero sin poder afirmar: "Yo gozo"; apela a la voz o al acto del otro para decir o comentar lo que él mismo no puede decir o hacer. Es el Otro que actúa de forma intrusiva e insoportable. El orden simbólico que interpreta es sin tachadura; ocurre una "alienación imaginaria"[6] al deseo del semejante que es descifrado como goce real ("Tomar lo imaginario por lo real es lo que caracteriza la paranoia"[7]); y "Él mismo se ofrece como soporte para que dios o el Otro goce de su ser pasivizado"[8]. El nudo de Triskel (o nudo de trébol) sirvió a Lacan para representarla: "Lo imaginario, lo simbólico y lo Real, son una sola y misma consistencia, y es en esto que consiste la psicosis paranoica"[9], se pierde así la propiedad del nudo borromeo llamada la "ex – sistencia", (cada registro es independiente). Así es como se representa la imposibilidad de asumir el propio goce como goce parcial o la parcialidad del goce del otro.

Lacan le indica al clínico de que "es la base interpretativa lo que el examen debe sacar al desnudo y lo que fundamentará el diagnóstico"[10]. Es decir, tomar al sujeto cuando trata con el goce y responde a él con un automatón sintomático y singular respecto a la relación Significante/significado, (S/s). Esto se evidencia en el "apragmatismo" del paranoico en el campo sexual: El goce del cuerpo se sitúa en el campo del Otro, le es imposible reconocer el goce autoerótico y subjetivar el encuentro con el goce, ("Hace mucho insistí (…) en el carácter devastador, muy especialmente en el paranoico, de la primera sensación orgásmica completa (…) el testimonio del carácter de invasión desgarradora, de irrupción perturbadora, que presentó para ellos esta experiencia"[11]). Al no ser posible la metaforización de los goces, entonces los S1, las identificaciones y los objetos pulsionales se hacen regímenes de hierro que sostienen las "ex-sistencias" de los registros: 1) La imaginaria se logra dando solidez al yo, de un lado retraído, solitario, silencioso, pero "autofílico" y rígido, tanto que lo lleva a establecer con el semejante la condición "o tú o yo" que precipita el pasaje al acto. 2) La simbólica se adquiere con un S1 como "verdad privada" con el que se crea una obra artística, filosófica, investigativa o laboral. 3) La voz y la mirada adquieren importancia como medios de expresión real, donde se esconde la injuria y el goce del Otro.

Estos apoyos están más disponibles por los cambios en el Otro Simbólico en la época contemporánea, y explican que la solución del delirio se haya debilitado: El discurso del Otro actual privilegia la versión de goce individual, lo que licua el lazo social; los nuevos usos del semblante y el saber ofrecen la creencia de que cualquier identificación está al alcance; el sujeto se ancla y da consistencia a su nombre y a una diferencia por medio de identificaciones absolutas, inaplazables e individualistas a las que se dirige de manera ávida. La representación más factible para el sujeto es su especialización en el objeto de goce del momento.

Una certeza tiene el sujeto contemporáneo: "el Otro goza". Hay evidencia de la maldad de "los otros", los inmigrantes, musulmanes, los que viven en comunas, los de tal raza, los indigentes, los de la competencia, los del equipo rival, etc. El fundamentalismo extremo se encuentra tanto en las ideas como en los que se defienden de las mismas: el temor a los atentados terroristas, al ántrax, al virus AH1N1; se instalan cámaras, se chuzan teléfonos, hay hackers que entran a los correos electrónicos, ninguna información es reservada. El sujeto ingenuo sube su perfil a la red, de modo que cualquier información suya está disponible para el Otro panóptico que, justificado en buenas intenciones, lo vigila, lo evalúa, acopia información y puede lanzarla contra el mismo sujeto en cualquier momento. El lema de "seguridad" y "defensa" se extiende a cualquier práctica por el temor a las demandas legales; pululan los comités de ética y los manuales de convivencia. Esta paranoia social se acrecienta con el advenimiento de subjetividades cínicas y desengañadas en todos los ambientes, edades y contextos[12].

Es una paradoja que mientras se desconoce la paranoia como entidad, ocurran estas y otras situaciones escandalosas que la atañen por su relación al pasaje al acto, que la revela y a la vez, la instala como actitud del colectivo social: Masacres en escuelas, asesinatos de personajes de la vida pública y amenazas de un fanatismo radical que puede recaer sobre cualquiera.

 
  1. El DSM y el CIE en sus últimas ediciones pasaron de posturas Kraepelinianas a la descalificación de la paranoia como un cuadro clínico separado. Ahora hay descritos "trastorno delirante", "trastorno psicótico breve" y "trastorno psicótico compartido"; y dejan la palabra "paranoide" como un adjetivo de un tipo de un trastorno de la personalidad y también de un tipo de esquizofrenia, cuando se encuentran los siguientes rasgos: Pensamiento proyectivo, la hostilidad, la suspicacia; la autorreferencia, el miedo a la pérdida de autonomía, y los sentimientos de grandeza, o los sentimientos de persecución. Asociación psiquiátrica Americana, DSM IV. Barcelona, MASON, S.A.2002; y ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Clasificación internacional de las Enfermedades. CIE 10. Editorial Panamericana, 2001.
  2. Godoy, Claudio. La paranoia en la enseñanza de Jacques Lacan. Lecciones Inaugurales 3. Cid Bogotá, Bogotá, 2004.p. 24
  3. Lacan, J. De las psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad. Siglo XXI, México, 1987, p. 124.
  4. Lacan, J. Manuscrito H. Paranoia. Obras completas Vln. 1, Amorrortu, Bs As, 1982. p.246.
  5. Freud, S. Manuscrito K. Las neurosis de defensa (Un cuento de navidad). Obras completas Vln. 1, Amorrortu, Bs As, 1982. p.267.
  6. Lacan, J. El Seminario, Libro 2, El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica. Paidós. Bs As, 2004, p. 370.
  7. Lacan, J. Ibidem, p. 406.
  8. Lacan. J. "Presentación de la traducción francesa de las Memorias del Presidente Schreber". Intervenciones y textos 2. Manantial, Bs As, 2007, p. 29
  9. Lacan, J. El Seminario, Libro 23. El sinthome. Paidós, Bs As, 2006, p. 53
  10. Lacan, J. Estructura de las psicosis paranoicas. en: El analiticon No. 4: Clínica psicoanalítica de las psicosis, Barcelona, Correo/Paradiso, 1987. Pág. 11.
  11. Lacan, J. El Seminario, Libro 4, Las relaciones de objeto. Paidós. Barcelona, 1994, p. 260.
  12. Ons, Silvia, La violencia contemporánea, Notas sobre la paranoia social. En: Virtualia. Revista de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Octubre- Noviembre 2008. Año VII. virtualia.eol.org.ar/018/dossier.

*Publicado con la amable autorización del autor.

 
 
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