Varité | Octubre 2013Ver ediciones anteriores
 

Sobre los analistas...

¿Será "el" analista?… o, ¿será "un" analista?... o, ¿quizás "UN" analista?... "EL Analista", ¡seguro que no!, y ¡mucho menos, "EL ANALISTA"! En alguna ocasión, a la hora de definir el título del libro que editaríamos en nuestra Escuela, finalmente optamos por "los analistas" (Editorial Grama 2012, "¿Cómo se forman los analistas?"). No obstante, como esa fórmula tampoco resulta muy exacta – seguramente, por los límites del significante – podríamos haber seguido discutiendo más y más – quizás indefinidamente -, en el afán de alcanzar alguna precisión mayor.

A mi entender, estas finezas del lenguaje en las que nos debatimos deben discriminarse de la meticulosidad obsesiva, para orientarse en tanto los efectos productivos del eco de la pregunta que constituye el corazón de nuestra Escuela, ¿qué es un analista?

Que una pregunta sea la causa de una comunidad, hace presente, así, una fuerza pulsante que ejerce oposición al cierre del campo abierto por Freud y por Lacan.

Que, además, la pregunta se mantenga, funciona de advertencia para los mismos, analistas – y esto, en muchos aspectos. Por ejemplo, respecto de los efectos de grupo ("Pertenezco a LOS ANALISTAS"). Respecto de los narcisismos individuales, "Soy El Analista – ¡lo dicen las transferencias!". Respecto de la creencia en la excepción, "EL ANALISTA único, ¿quién Otro existe?". He aquí algunas variables de posiciones posibles que desconocen la esperable enunciación del acto analítico, que dice siempre: "No soy el Otro".

"Eres uno entre otros" – recuerda, entonces, la Escuela.

Cito de la entrevista con Fabián Fajnwaks*, nuestro próximo invitado internacional en el DF, "No sabemos lo que es una analista, porque su sustancia es un vacío: si Lacan al comienzo de su enseñanza hace del analista el lugar del Otro, terminará por otorgarle el lugar de un objeto, pero un objeto muy particular como es el objeto pequeño (a): un objeto habitado por un vacío. El analista no es una función, ni un lugar, ni un ser, ni un hacer". Entonces, ¿cómo se vuelve apto un sujeto para responder como analista? Porque sin duda, es necesario que se hayan operado ciertas transformaciones en el ser de ese sujeto para que su decir resulte lo más ajustado posible a la altura exigida de su acto.

De estas cuestiones y algunas más, conversamos en un tono muy ameno y muy cordial con F. Fajnwaks, a quien le agradecemos especialmente su excelente disposición para esta plática.

"¿Cómo crees que un sujeto hace la elección de analista?" – fue una de nuestras preguntas. (- Nótese, esta vez, "de analista", sin artículo…) Como salta a la vista, se puede seguir y seguir, jugando y jugando sin fin, con los artículos, las mayúsculas, la escansión, las comillas, el plural, el singular, las cursivas, etc.

¡Mejor, los invitamos a leer nuestro diálogo y dejar que resuene en cada quién, qué modalidad para qué pregunta!

Viviana Berger


* Psicoanalista, Miembro de la Ecole de la Cause Freudienne (ECF), de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Doctorado en Psicología clínica y psicopatología (Universidad de Rennes II). Doctorado en Psicoanálisis (Universidad de París VIII). D.E.A. de Psicoanálisis (Universidad de Paris VIII). Conferencista del Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París- VIII, Autor de múltiples artículos de psicoanálisis, difundidos en diferentes medios, de diferentes lenguas.

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La invención de un saber hacerEntrevista a Fabián Fajnwaks *
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por Viviana Berger