Comenzamos a plantearnos esta conversación a partir de una cita de J-A Miller, "El Psicoanálisis en el siglo XXI se ha convertido en una cuestión social". Concretización, en cierta manera, del deseo de Freud para el futuro del psicoanálisis. De allí que poder hablar con María Elena Lora en un momento tan importante de transformación social en su país, se hace necesario.
Tuve la oportunidad de ser invitado por la NEL – LA PAZ a dar unas conferencias en esa hermosa ciudad. Allí el fenómeno cultural saltó a la vista. Fue un viaje en el tiempo, ver a los Qallawayas (aquel que cura el espíritu) en la plaza frente a la Basílica de San Francisco, en actitud de escucha analítica, sentados en un taburete, apenas protegidos del sol con un pequeño paraguas, mientras algún aymara "decía" a su lado… Y éste analista Qallawaya, escuchaba.
Elipsis en el tiempo y el espacio. Desde aquella plaza de Corinto donde Antifonte se sentaba a escuchar; donde afirmaba que la angustia se apaciguaba al hacerle preguntas al sujeto, afligido. Génesis del psicoanalisis, en Corinto cuando quien escucha debe remontar las causas para poder conprender el malestar del afligido; y no sólo eso, interpretar los sueños en tanto su carácter simbólico, a pesar de la opinión pública, pues para Antifonte era imprescindible separar lo subjetivo del orden social.
Entonces, con esta imagen desde La iglesia de San Francisco desde el silencio de cada Qallawaya hasta mi asombro ante el ritual de lectura de la hoja de coca, surgen preguntas, a nuestra colega María Elena Lora… Preguntas como,
J: GAVLOVSKI: ¿Qué es lo que vincula a los sujetos en determinadas conformaciones sociales?
M.E. LORA: Lacan en el Seminario XVII produce la escritura de los discursos, lo que permite orientarnos de una manera interesante frente a las estructuras sociales. De esta manera, los sujetos se agrupan según la identificación, tanto al ideal como al deseo o vinculándose a comunidades con ciertas condiciones de goce.
Freud en su texto "Psicología de las masas y análisis del yo" señala que hay distintas maneras de hacer lazo desde el punto de vista de las identificaciones. De hecho el segundo modo de identificación citado en el texto, se ha vuelto típico de la época actual en la medida en que los ideales sociales caen y se produce un arrasamiento del deseo. De hecho la presión del discurso de la ciencia opera con un pragmatismo universal destinado a obtener una uniformización de los sujetos, sus respuestas y especialmente sus modos de gozar. Sin embargo, es necesario destacar que este programa globalizante encuentra su punto de fracaso en el retorno y la presencia de ciertos "movimientos sociales", que se manifiestan en protestas violentas o la "exacerbación de las tradiciones" que se presentan con la fuerza de un fundamentalismo religioso, que intenta la invención de una identidad. La existencia de estos fenómenos es un desafío a la universalidad de lo "nuestro" y permite ubicar aquellas grietas desde donde se reorganiza la diversidad.
J. GAVLOVSKI: Entonces, ¿piensas que es posible pensar a la alteridad como lo que permite develar lo oculto y lanzar una mirada sobre la opacidad de lo establecido? ¿Cómo se podría ver esto en una comunidad como la aymara?
M. E. LORA: Actualmente la vida de la comunidad aymara en las ciudades de Bolivia es un ejemplo de quien vive la experiencia de una no pertenencia cabal, de vivir en el borde, de vivir en la frontera. De este modo el vivir en la frontera entraña la seguridad de un territorio familiar, pero también implica lo Otro, lo diferente.
J GAVLOVSKI: ¿La segregación?
M E. LORA: Yo lo vería más como una peculiar forma de vivir, sentir y desear que conlleva a un ser que vive en constante tensión, presionado por los desgarramientos que produce el vivir entre dos culturas, dos lenguas, dos tradiciones, dos procesos históricos distintos y colocado permanentemente frente a una encrucijada en torno a su "identidad".
J GAVLOVSKI: Eso me hace preguntar por el fenómeno de la migración. ¿Qué piensas? Se puede observar que ha adquirido proporciones inéditas y se ha globalizado. Sin embargo, ¿es posible decir que este fenómeno refleja la condición humana de vivir la tensión de estar en camino y anhelar lo definitivo?
M. E. LORA: Yo lo vería desde el discurso de la ciencia que funciona bajo una ética de lo universal y tiende a anular las particularidades subjetivas. Esto conduce por un lado, a una promoción de la segregación que padecen comunidades íntegras, entre ellas por ejemplo, los indígenas aymaras, quechuas y por otro lado, se produce el fenómeno masivo de la migración.
J GAVLOVSKI: ¿Y en el caso de la existencia de una población masiva de indígenas en la ciudades?
M E. LORA: Si éstas se expresan con sus diferencias etnoculturales, sus tradiciones, sus modos de gozar, generan molestia, intolerancia y odio. Es una muestra del odio al goce del Otro, es decir, se odia específicamente la manera particular en que el Otro goza.
J GAVLOVSKI: Tocar el tema de goce y segregación nos remite directamente al seminario, "De un discurso que no sería del semblante". Allí Lacan le da una vuelta más a "Psicología de las masas y análisis del yo", cuando nos habla de otra forma de identificación, a partir de la segregación y en consecuencia, el racismo. Y va más allá cuando advierte, en relación a éste, que sólo basta un plus-de-goce para soportarlo, y que esto, está a la orden del día. Eso me lleva a extrapolarlo a nuestro tema, y preguntarme en el caso de tu país acerca de la identificación segregativa. Preguntarme ¿qué efectos ha tenido, en la actualidad boliviana, la existencia de indígenas vinculados a situaciones de poder?
M. E. LORA: Hoy día, la presencia de indígenas en el manejo del Estado, presentifica un racismo actual, porque la cercanía de este Otro genera rápidamente nuevos fantasmas que recaen sobre su exceso de gozar. Este exceso de goce puede ser imputar al Otro un gusto nuevo, un gusto excesivo por el poder y un rechazo a su modo de actuar en la vida política. Esta situación permite constatar que el tema es la intolerancia al goce del Otro, porque indica que de cualquier forma este Otro siempre esta ligado a una parte de goce inmerecida.
J GAVLOVSKI: De allí que pudiéramos decir que hay una dificultad para situar la noción de "sujeto fundado como excluido de sí". ¿Qué podrías decir de esto?
M E. LORA: Miller señala cómo a partir de la noción de extimidad, se puede ubicar el estatuto de la segregación, del racismo, del migrante. Esta palabra "extimidad" indica la fractura constitutiva de la intimidad. Así, en el seno mismo de su intimidad el sujeto desconoce algo más íntimo, aquello que tiene que ver con su modalidad de goce. Lacan al respecto dirá: "¿Cuál es, pues, ese otro con el cual estoy más ligado que conmigo mismo, puesto que en el seno más asentido de mi identidad conmigo mismo es él quien me agita?" De esta manera el psicoanálisis muestra cómo el sujeto está condenado a una pasión imaginaria de buscar su "identidad" en procesos de incorporación a una etnia, un pueblo o una nación. Y, en esta misma dirección el psicoanálisis señala que el sujeto al asumirse y reconocerse como Otro, nos advierte que el sentido de "identidad" como centro esta desplazado, está en todas partes y es imposible de petrificar. |