Varité | Septiembre 2011Ver ediciones anteriores
 
Clínica con familias de niños y adolescentes desaparecidos: desafíos para la investigación y el psicoanálisis aplicado
por Claudia Fígaro-García
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El proyecto Camino de Vuelta (www.caminhodevolta.fm.usp.br) fue desarrollado en el año 2004 en la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo – FMUSP (Brasil) y brinda a las familias de niños y adolescentes desaparecidos menores de 18 años, de forma gratuita, la posibilidad de dejar archivados sus perfiles genéticos (recolectados por medio de una gota de sangre y saliva) en bancos de DNA, para su eventual comparación con el DNA del desaparecido encontrado, en caso que no sea posible su identificación.

Las familias también son entrevistadas por psicólogos en la delegación de policía, una vez registrada la desaparición del familiar. Además, se programan tres entrevistas adicionales y se orienta a la familia a traer al desaparecido cuando fuere encontrado.

Este proyecto fue organizado y está siendo supervisado desde la perspectiva del psicoanálisis de orientación lacaniana.

En el 77% de los 717 casos atendidos, la causa de desaparición más frecuente fue la fuga de la casa (Gattás, Figaro-Garcia, Landini, 2011), considerándose - debido a sus numerosas repeticiones, un síntoma;  y en algunos casos, una manera del adolescente de posicionarse como sujeto, de hacer valer su deseo (Fígaro-García, 2010), como ilustra un caso que atendí y que formó parte de un proyecto de investigación financiado donde se ofrecieron, además de las entrevistas en la delegación, 12 sesiones extras realizadas en la FMUSP.

En la delegación el padre de Ana (una adolescente de 14 años), dijo que la hija había desaparecido por segunda vez y que había comenzado "a traerles problemas" hacía dos años. Ella cometió un robo, el padre le pegó y Ana desapareció. Cuando la encontraron, fue llevada a un hogar. La violencia explícita en el discurso del padre "o ella vuelve y cumple mis reglas, o tendrá que irse a algún sitio donde se las enseñen a respetar"- indicaba el lugar que él quisiera que la hija ocupase. El significante "obligada" en el sentido de sometida, señalaba una posición en el deseo paterno que Ana no quería ocupar.

Creí que, por estar en el hogar, vendría a las 12 sesiones, pues sería traída por alguien. Tal creencia atravesó violentamente la cuestión transferencial a partir del momento en que en la analista habitaba el deseo de que ese modelo de atención se mostrase viable y capaz de operar efectos terapéuticos, pues era el objetivo central del proyecto de investigación. Ese deseo, en vez de ser lo que propiciara la posibilidad de un trabajo clínico, acabó en  las primeras sesiones atravesado por los imperativos institucionales, transformando la escucha en sordera analítica.

Percibía que el manejo de la transferencia estaba equivocado e insistía en esta repetición. Como afirma Lacan, el goce necesita la repetición, y la prisa por obtener un resultado para dedicárselo al Otro, no me permitía percibir  que el sujeto que se estaba  manifestando por la vía del silencio no se posicionaría como alienado al deseo del otro. Ana no consentiría a ser "obligada" a  someterse a mi deseo.

Sin embargo, un acto de la analista posibilitó que Ana contase y resignificara su historia. Recibí una foto de la psicóloga que entrevistó a su padre en la delegación, y la coloqué encima de una mesa del consultorio. Cuando Ana vio la foto me dijo "¿Donde conseguiste eso? Esa gorra que estoy usando fue un regalo de un amigo...", etc.A partir de allí, las asociaciones surgieron en ella y pasó a hablar de su relación con su padre, las fugas, la violencia sufrida, sus expectativas sobre el futuro.

Malengrau (2003) dice que en la experiencia psicoanalítica hay dos dimensiones de lo real, la del encuentro con el analista y la del fuera-del-sentido. Lo que puede aparecer de inusitado, de oportunidad durante el análisis, es lo que Lacan invita a  los analistas a darse cuenta de que eso es lo que constituye propiamente la experiencia psicoanalítica. La fotografía fue la oportunidad que permitió un nuevo posicionamiento de la adolescente en la sesión, modificando la calidad de la transferencia. Oportunidad también para mí, pues yo desconocía la existencia de esa foto y, por lo tanto, result algo no planeado como maniobra en un trabajo que yo consideraba no analítico. Este caso me confrontó con la realidad del goce que insiste y atraviesa el dispositivo analítico.

En la última sesión, cuando Ana supo que ya no necesitaba venir más, se quedó sorprendida. Resalté las varias veces en que ella había preguntado hasta cuándo tendría que venir, y la paciente contestó, "¡Pero en el hogar me dijeron que yo estaba obligada a venir! Obligada, yo no quiero". Constaté cuánto mi deseo de que ella viniera a todas las sesiones había sido captado por Ana. Al darse cuenta de que estaba libre de la "obligatoriedad", dijo "Pero, ¿yo puedo llamar y venir cuando yo quiera?" Contesté que sí y le entregué una tarjeta para que pudiera contactarme. Con espanto preguntó, "¿Tú te llamas Claudia?" Le tend la mano y le dije "Encantada".

El caso nos ense cómo es difícil sostener el lugar de analista en la interfaz con el discurso universitario y de cómo ejercer el  psicoanálisis sin caer en la psicoterapia. El analista que trabaja en la Universidad lidia con la castración del grupo multidisciplinar y el hecho de no proporcionar una respuesta que valga  para taponar el agujero en lo real y garantizar la efectividad de una investigación, no invalida el método psicoanalítico y el deseo que se constituya un dispositivo analítico.

"Investigación y psicoanálisis" es un desafío, pero no algo imposible, si se tiene en cuenta de que la respuesta es no-toda. El riesgo es que cuando el deseo del analista es "devorado" por el semblante de investigador, el analista queda ilusionado por la necesidad de "dar una respuesta", perdiendo de vista lo que está allí, asociándose al síntoma que se expresa en aquel encuentro.

Por eso mismo, sintiéndose "obligada" a asistir a las sesiones, la adolescente faltaba cuando quería.

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* Doutora em psicologia clínica pelo Instituto de Psicologia da Universidade de São Paulo, psicanalista membro da CLIPP ? Clínica Lacaniana de Atendimento e Pesquisa em Psicanálise associada ao Instituto de Campo Freudiano de São Paulo, responsável pelo eixo clínico do Projeto Caminho de Volta da Faculdade de Medicina da USP ? Brasil. Email figarcia@usp.br.

Traducción: Rita Medeia

Referencias

  • Elia, L. (2000) . Psicanálise: clínica & pesquisa. In Alberti, S & Elia, L. Clínica e pesquisa em psicanálise (pp.19-35). Rio de Janeiro: Rios Ambiciosos.
  • Fígaro-García, C. (2010). Uma proposta de prática psicológica para casos de desaparecimento de crianças e adolescentes. Tese de doutorado. Instituto de Psicologia da Universidade de São Paulo.
  • Gattás, G.J.F., Fígaro-García, C., Landini, T.S. (2011). Caminho de Volta: desaparecimento e explorao sexual de crianças e adolescentes. São Paulo: Ed. Autor.
  • Malengreau, P. (2003). Nota sobre a construo do caso clínico. Almanaque de psicanálise e saúde mental, 9, 11-14.

Trabajo presentado en El V Encuentro Americano Del Campo Freudiano, en Río de Janeiro, Brasil, Junio 2011.