Corremos el riesgo de creernos la single story que relata sobre tiempos de violencia enloquecida en la que todos (los buenos y los malos) disparan contra todos (los malos y los buenos). Y que nos presenta la tecnología como la solución que, cuanto más a la vanguardia, mejor nos provee de los últimos implementos para combatir más eficazmente contra la violencia.
Sin duda, esto es una versión de la historia un tanto estereotipada. Pero no la única.
Los gobiernos también, diseñan estrategias y programas para alojar y administrar con otros recursos las condiciones y consecuencias de esta problemática tan actual. Es en este punto que cabe preguntarse cuál es el aporte que el psicoanálisis puede hacer al respecto.
En una entrevista que se le realizara hace un par de años, Eric Laurent [1] puso énfasis en la revalorización de la dimensión humana, que particularmente el psicoanálisis resguarda, en contraposición a las tendencias tecnicistas y mecanicistas asentadas en nuestra sociedad - que desoyen y forcluyen la condición de los sujetos en tanto seres de palabra y de deseo. La revalorización de la dimensión humana implica, entonces, un movimiento que va de la universalización de la única historia (para todos igual, todos son lo mismo), hacia la construcción de la historia única, en función de la singularidad del autor, en cada situación particular, - por decirlo de algún modo.
En este sentido, y desde la literatura, resulta interesante considerar -como una resonancia diversa sobre estos temas- la reciente novela del joven escritor mexicano Juan Pablo Villalobos [2], titulada Fiesta en la madriguera cuyo texto nos permite escuchar la palabra de un niño, hijo de un poderoso narcotraficante, que relata sobre su familia, su mundo y su infancia.
La violencia, las drogas, las familias, los sujetos. Temas que profundizaremos a partir de la próxima visita, en nuestra Delegación, de Sérgio Laia [3], colega de la Escuela Brasilera de Psicoanálisis - quien cuenta con una vasta trayectoria en esta área.
A propósito de ello, adelantamos parte de una conversación con él. Según su experiencia La violencia y las drogas son modos donde esa ausencia de rumbo puede aparecer. Pero algunas situaciones nos permiten percibir que ellas son también brújulas (aunque muy rotas y estropeadas) con que algunos sujetos intentan encontrarse en su propia perdición. Así, no es tan sencillo, al menos en el psicoanálisis de orientación lacaniana, proponer que la solución de la violencia y de las drogas es su exterminación. Tampoco debemos incentivarlas. Lo decisivo me parece, es asumir la presencia viva y real de una referencia, no simplemente como un rumbo, pero sí como una herramienta para enmarcar y lidiar con lo que no tiene referencias.
Finalmente, también incluimos en esta Varité un texto relatado por Maria Cristina Maia de Oliveira Fernandes [4] (psicoanalista de la EBP) a propósito del trabajo que realiza con un conjunto de profesionales dentro del Programa "SENTINELA" (Programa de Lucha contra el Abuso y la Explotación Sexual de Niños y Adolescentes). En este artículo se transmite muy claramente el efecto del psicoanálisis en la práctica institucional, promoviendo un movimiento que parte de la condición de niños víctimas a la implicación en tanto sujetos responsables, en una operación capaz de liberar al sujeto de la violencia en la que está atrapado, pero con las armas de la palabra.
Viviana Berger
Referencias
- Eric Laurent, psicoanalista, miembro de la Ecole de la Cause Freudienne (ECF), de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP)
- Juan Pablo Villalobos, escritor, nacido en Guadalajara, México.
- Sérgio Laia, Doctor en Letras (Universidad de Minas Gerais) y Magister en Filosofía. Analista practicante y miembro de la Escuela Brasileña de Psicoanálisis, y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.
- Maria Cristina Maia de Oliveira Fernandes, psicoanalista, adherente da Delegao Pb. da Escola Brasileira de Psicoanalisis.
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