RESACAS
probablemente he tenido más
que ninguna otra persona viva
y aún no han acabado
conmigo,
pero algunas mañanas me he
sentido
morir.
como sabéis, la peor borrachera es la que se sufre
con el estómago vacío, abundante
tabaco y una generosa mezcla de
licores.
y las peores resacas, las que sufres al
despertarte en el coche o en una habitación extraña
o en un callejón o en la cárcel.
las peores resacas son las que tienes al
despertarte y darte cuenta de que has hecho
algo absolutamente vil, estúpido y
posiblemente peligroso la noche anterior,
pero
no consigues acordarte de
qué.
y te despiertas con múltiples
trastornos: con heridas en diversas partes
del cuerpo, sin dinero
y/o posiblemente y a menudo sin
coche, si es que tenías coche.
puede que llames por teléfono a una
mujer, si es que has estado con alguna, para que
la mayor parte de las veces te cuelgue
de un golpe el teléfono.
o que, si la tienes al lado en aquel momento,
sientas su indignación y su
cólera.
a los borrachos no se les perdona nunca.
porque los borrachos se perdonan a sí mismos
porque necesitan seguir
bebiendo.
hay que tener mucho aguante
para pasarse años
bebiendo.
a tus compañeros de cogorza los ha matado
la bebida.
tú mismo entras y sales de los
hospitales.
donde a menudo te advierten de que
una copa más te va a
matar.
pero
tú los desmientes
tomándote más de una copa
más.
y cuando te acercas a los tres cuartos de
siglo de edad
te das cuenta de que necesitas cada vez más
priva para
emborracharte.
y las resacas son peores,
y te cuesta más
recuperarte.
y lo más extraordinariamente estúpido de
todo es
que no te disguste
haberlo
hecho
ni seguir
haciéndolo.
escribo esto a máquina
bajo el yugo de una de mis
peores resacas.
abajo
hay tiradas múltiples y variadas
botellas de
alcohol.
ha sido todo tan bestialmente
delicioso,
este río turbulento,
esta oprimente
aniquiladora
locura
que no se lo deseo a
nadie
salvo a mí,
amén.
Poemas de la última noche de la tierra,
Por Charles Bukowski
DVD ediciones |

"Dont try" "Ni lo intentes", podríamos traducir.
El epitafio elegido por Charles Bukowski para su tumba no podría ser más preciso. De un realismo descarnado y pleno de humor ácido, su literatura tal como fue su vida transmite de un modo líricamente desencantado - sin ideales, una inexistencia de ambición, y de compromiso respecto de un deseo. Un cinismo etílico hecho arte.
Nuestro colega de Argentina, Luis Salamone [1], quien visitará la Delegación en los primeros días de abril y desarrollará una intensa actividad sobre el tema de Toxicomanías y Alcoholismo, muy amablemente nos ha facilitado un texto suyo, inédito, Un "Barfly" llamado Bukowski.
Se trata de un escrito concebido a partir de la obra de este escritor en el que L .Salamone - fiel al principio "es la obra de arte la que se aplica al psicoanálisis y no a la inversa" -, extrae una enseñanza muy interesante para el psicoanálisis, a partir del saber de Bukowski sobre sus pasiones: el alcohol, los caballos, las mujeres, y la literatura.
Dice allí:"Onanismo, alcohol y juego hacen una serie que se engarzan en la línea del autoerotismo, de un goce que no necesita pasar por el Otro. Pero intentando escapar de la falta, parece llevar irremediablemente por la senda del perdedor".
Resulta muy interesante cómo L. Salamone articula, a partir de la letra de Bukowski, lo que en psicoanálisis se entiende por el rechazo de la dimensión fálica, ubicando muy claramente la condición de goce, que en el caso particular de Bukowski, se llamará la Actitud del Hombre Congelado. Esto es, la actitud de un hombre que no desea nada, y sólo pretende huir del sufrimiento y del sistema ahogándose en el goce dionisíaco que el vino le concede.
En la conversación que tuvimos la oportunidad de compartir con nuestro invitado, nos presentó, en términos muy coloquiales, un primer panorama de lo que el psicoanálisis puede hacer frente a la complejidad clínica de estas afecciones, e introdujo también algunas formalizaciones teóricas respecto de esta problemática que desarrollará en su seminario.
Al respecto, transcribimos una poesía de Bukowski, Resaca, donde a la vez que deja ver la brecha por donde el psicoanálisis puede operar (en el quiebre que produce lo peor del goce dionisíaco: los efectos mortificantes en el cuerpo, y las consecuencias subjetivas, la sensación de extrañeza, la desmemoria, el rechazo de la mujer); por otra parte, pone en evidencia con gran sinceridad, el goce del bebedor respecto de esta sensación de muerte por las mañanas que, si bien abre un camino para la intervención analítica, también resulta que: " y lo más extraordinariamente estúpido de todo es que no te disguste haberlo hecho ni seguir haciéndolo".
Finalmente, también incluimos en esta Varité el texto de nuestro colega Mauricio Tarrab [2] (Argentina), "Una experiencia vacía", que fuera publicado en la Revista Pharmakon 6/7, donde el autor ubica la toxicomanía como una "experiencia vacía" del sujeto, en el punto en el que"La operación toxicómana ofrece una solución que en su extremo más logrado liquida la cuestión del sexo, junto con la liquidación eventualmente del sujeto mismo". Es decir, el rechazo mortal del inconsciente y el goce que se alcanza por un camino que no requiere del cuerpo del Otro, si bien permite alcanzar temporariamente un goce muy pleno, al mismo tiempo liquida al sujeto en un mundo de solitarios consumidores anónimos.
La intervención del psicoanalista dice Tarrab - se orienta hacia "Deslindar la dimensión estructural que la experiencia de la droga oculta. Producir un empalme que permita ir de la experiencia de la droga a la cuestión del sujeto. A esa cuestión del sujeto que sabemos es anterior a la droga, y para la cual la droga es una respuesta".
En este sentido, la operación analítica es una operación opuesta a la toxicómana; una apuesta a hacer surgir a través del decir, al sujeto que está enmudecido en ese goce, para situar en la dimensión particular de cada quién, el lugar que ocupa el tóxico en cada caso y lo que cada sujeto hace de él.
Viviana Berger
- Luis Salamone: Lic. en Psicología. Dr. en Psicología Social. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AE 2007-10).
Co director del TyA (Toxicomanías y Alcoholismo) y Asesor de ENLACES, departamentos del Instituto Clínico de Buenos Aires. Docente del Instituto Clínico de Bs. As. y el Instituto Oscar Masotta. Profesor Asociado del Departamento y el Master en Psicoanálisis de la Universidad J. F. Kennedy.
Autor del libro "El amor es vacío" y numerosos artículos publicados en libros, revistas y periódicos.
- Psicoanalista, Analista Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Ejerce su práctica en BA.
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