Desde hace tiempo, los Encuentros Americanos, los Congresos, las Jornadas de cada escuela de la Asociación Mundial de Psicoanálisis hacen latir el psicoanálisis en la ciudad durante días y con una fuerza que va notoriamente en aumento. Año a año, psicoanalistas de todas partes del mundo se reúnen y dan lugar al acontecimiento analítico en el seno de la gran urbe. Sorteando las fronteras - algunos también hasta las contingencias de la naturaleza -, atravesando los muros del discurso del amo actual que pretende de los habitantes una uniformidad impersonal.
A veces, el arte, la exposición que se organizó con obras de analistas del Campo Freudiano en la Galería Antonio Berni del Edificio Argentina, en Río de Janeiro, acompañó desde lo visual, la voz que hizo escuchar el V Encuentro Americano, La salud para todos no sin la chifladura de cada quién.
Beatriz García Moreno*, colega de la NEL Bogotá - a quien entrevistamos en esta ocasión a propósito de su participación en la muestra -, nos recordaba a través de su particular mirada de arquitecta/analista, respecto del libro de Eric Laurent, Ciudades analíticas**. Decía en su aporte al Boletín Preparatorio, "Eric Laurent en "Las ciudades analíticas" vuelve al "Baltimore al amanecer" de Lacan (1966), a esa imagen que Lacan propone para el inconsciente, apenas superficie, estructura, apenas articulación sospechada a través de la poca luz del amanecer, pero que en su yacer y otredad acogen sus pensamientos singulares, su inconsciente. Quizás habría que volver a mirar esa imagen de ciudad superficie, discontinua, donde Lacan da cabida a lo singular, que quizás se ha desaparecido en las imágenes fabricadas por un Otro que nos impide ver sus topografías, brillos, discontinuidades, borrar las diferencias y evitar la locura de cada uno".
En su opinión, en la muestra se vieron "distintas maneras de hacer con el material surgido en el análisis de cada uno; maneras de metaforizar, o de romper sentidos, de continuar con los ecos de la situación analítica, de recoger los restos, de resituarlos. Creo que a través de este tipo de eventos se da cuenta de las diversas subjetividades que reúne la Escuela, de la singularidad de cada uno".
Tuvimos la oportunidad también de entrevistar a Guillermo Belaga***, otro colega, argentino, que expuso en esta ocasión su obra Acontecer. Es muy interesante cómo G. Belaga, desde una enunciación en primera persona, nos transmite a partir de nuestro diálogo, su relación a la pintura en cuanto borde entre lo decible y lo indecible, y la hystoria que fue teniendo el arte en él en articulación con su análisis.
Con "soltura" nos comparte, su visión y su causa para seguir pintando. Dice al respecto: "Entiendo la obra de arte como "trazo y vacío, enmarcados por significantes que no son parte de la combinatoria del Otro. No espera un agregado de sentido, al contrario se soporta poner un final, cuando se siente una satisfacción y a la vez se tiene el sentimiento que la misma queda "intotalizable". Por eso en mi caso se sigue pintando".
Así como ellos pero, obviamente, con otros rasgos diferentes, muchos otros analistas, han puesto en evidencia en dicha muestra, el uno por uno que el tratamiento del síntoma implica. La chifladura de cada quién y su modo de hacer allí. Manteniendo vivo y potente, a través de un acto en congruencia, el discurso analítico en la ciudad.
Viviana Berger
* Arquitecta y psicoanalista, asociada a la Nel-Bogotá.
** Laurent, Eric (2004). Las ciudades analíticas. Buenos Aires: Editorial Tres Haches. Pp. 119-210.
*** Psicoanalista, miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. |