GLIFOS
REVISTA DE LA ORIENTACIÓN LACANIANA DE LA CIUDAD DE MEXICO | Nro. 3 - Noviembre 2016
 

MESA REDONDA
Rumbo a las IX Jornadas de la NEL
Violencias y Pasiones. Sus tratamientos en la experiencia psicoanalítica
17 de octubre 2016

Las violencias y el discurso de la hipermodernidad
Silvana Di Rienzo

La violencia es un tema complejo abordado desde una multiplicidad de disciplinas, desde el psicoanálisis nos encontramos convocados a trabajar sobre el tema y a dialogar con el otro social pero siempre orientados desde una perspectiva ética.

Si bien el término violencia no tiene en sí mismo el estatuto de concepto psicoanalítico, tanto Freud como Lacan han producido importantes elaboraciones al respecto. En Freud principalmente en referencia al malestar en la cultura y a la guerra, y en Lacan aparece en distintos momentos de su enseñanza expresando diferentes matices pero siempre con la particularidad de ser una manifestación por fuera de la articulación significante.

La primera reflexión que se impone es que la violencia no es característica exclusiva de nuestros tiempos, ha estado presente en todas las épocas bajo distintas modalidades. Ineludible presencia de la pulsión de muerte en el sujeto, imposible de domeñar por los esfuerzos civilizatorios y educativos, como ya lo manifestaba Freud.

Sin embargo el mundo contemporáneo nos presenta coordenadas particulares a considerar que sí parecen ser exclusivas de estos tiempos, reflexión que nos concierne ya que, siendo seres de lenguaje, no es posible pensar la clínica del sujeto por fuera del discurso de la época. Lejos de hacer una especie de sociología de la violencia y la modernidad, nos interesa considerar estas coordenadas en tanto los sujetos que transitamos estos tiempos nos encontramos afectados de alguna u otra forma por el discurso que impera.

En ese sentido, podemos preguntarnos si las particularidades de la hipermodernidad imprimen características singulares a las violencias contemporáneas.

El amo del mundo contemporáneo es otro que el de la época freudiana. Si hay un rasgo que define nuestra época es la globalización, significante atravesado por múltiples significados que alude a muy variadas cuestiones. Nuestra civilización lejos está de contar con el Padre en su función de ordenador, la ley, el orden simbólico ha perdido el poder organizador que tenía tiempo atrás. En la época del Otro que no existe asistimos a un afán globalizador liderado por el discurso científico y capitalista.

Un nuevo amo comanda el discurso, "… la civilización en singular, el hegemón (de hegemonía) científico y capitalista, cuya influencia totalitaria hoy se volvió patente, y que llamamos aquí, en nuestra comarca, globalización"[1].

J.-A. Miller indica que la "moral civilizada" en el sentido de Freud daba una brújula, un punto de apoyo a los desamparados, sin duda porque inhibía, pero que los sujetos contemporáneos, hipermodernos, se presentan como "desinhibidos, desamparados, sin brújula, desorientados"[2]. Lacan hablaba ya en 1970 del "ascenso al cenit social del objeto llamado por mí a minúscula"[3] en tanto plus de goce, reflexión que retoma J.-A. Miller en su conferencia de Comandatuba para delinear el discurso de la hipermodernidad comandado por el objeto a.

Por tanto, si los objetos plus de goce comandan el discurso y se imponen al sujeto, al no contar con los ideales, ni con el Otro del orden simbólico regulando, no por lo menos al modo en que lo hacía antaño, el sujeto tiene liberado el camino para ir tras su plus de goce atravesando cualquier inhibición, y esto con el signo del imperativo. Si en la época freudiana el superyó era una instancia de censura y represión, con los ideales por sobre el objeto, para el superyó de la civilización hipermoderna se trata de un imperativo que empuja al goce.

En este sentido, si en la época freudiana el síntoma histérico viene denunciar un discurso que intentaba domesticar e inhibir el goce, en la época actual las violencias como síntoma contemporáneo, ¿no vendrían a poner en evidencia un discurso que, comandado por el objeto a, empuja a gozar, sin inhibiciones, con la promesa de un goce todo posible? Dando cuenta así de lo fallido de un discurso comandado por el plus de goce, atravesado por un afán globalizador y normativizante, cuando en realidad en el campo del goce, en tanto singular, Uno, de cada quién, no hay reciprocidad posible. "No sabemos lo que es el goce con el que nos podríamos orientar. Solo sabemos rechazar el goce del otro"[4].

Frente al empuje al goce por un lado y al inevitable rechazo del omnipresente goce extraño del otro, ¿podrían pensarse las violencias manifestación de la pulsión de muerte, sin velo y sin inhibición acorde a la época, como un intento de eliminar el goce otro en el afán de alcanzar el plus de goce, posible, todo, del sueño hipermoderno?.

En el mundo actual asistimos a una tendencia a homogeneizar las formas de vida, es decir, las formas de goce. La diferencia se hace presente en la ruptura de los vínculos y cuando esa diferencia se hace insoportable surge la violencia. Las diversas formas de goce no se reconocen, se consideran extrañas y cada forma de goce se piensa a sí misma como universal, más verdadera, más acorde, y el goce de lo Otro tiende a convertirse en una alteridad incompatible, "es el principio del racismo pero también lo es de la violencia ejercida sobre los objetos de segregación."[5]

En estas épocas hablamos de violencias, en plural, significantes que se han naturalizado y circulan en los mas diversos discursos y también en forma de imágenes en la red. Globalizada y a la vez clasificada, violencia de género, violencia racial, violencia doméstica, violencia escolar, incluso han surgido nuevos términos para intentar nombrarla, bullying, por citar uno.

Discurso de la hipermodernidad comandado por el objeto plus de goce que empuja a gozar, siendo el goce lo más singular, lo Uno de cada quién. Declinación del orden simbólico, sujetos desinhibidos, sin brújula. Por otra parte globalizados, es decir con la influencia del hegemón científico y capitalista que intenta normativizar el goce de la comarca global. Podríamos pensar que estás coordenadas imprimen su marca en la forma de presentación de las violencias? Irrupciones por fuera del discurso como formas sintomáticas de nuestros tiempos sobre los objetos de segregación, sin máscara, con toda la crudeza, desregulada y exhibida globalmente a través a los recursos tecnológicos disponibles.

Quedan estos interrogantes para continuar explorando el vínculo entre la forma de presentación de las violencias contemporáneas y el discurso del amo que se erige en nuestros tiempos desde la clínica, en el caso por caso.


NOTAS

  1. Miller. J.-A. "El Otro que no existe y sus comités de ética", Paidós, Argentina, 2005, p. 13.
  2. J.-A. Miller, J.-A."Conferencia de Jacques-Alain Miller en Comandatuba", IV Congreso de la AMP, 2004, Comandatuba, Bahía, Brasil. http://www.congresoamp.com/es/template.php?file=Textos/Conferencia-de-Jacques-Alain-Miller-en-Comandatuba.html
  3. Lacan, J. "Radiofonía", Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 436.
  4. Laurent, Éric. "Racismo 2.0", Lacan Cotidiano, Nº 371, 2014. http://www.eol.org.ar/la_escuela/Destacados/Lacan-Quotidien/LC-cero-371.pdf
  5. Bassols, Miquel. "La violencia contra las mujeres, Cuestiones preliminares a su tratamiento desde el psicoanálisis". 2012. http://miquelbassols.blogspot.mx/2012/11/la-violencia-contra-las-mujeres.html