GLIFOS
REVISTA DE LA ORIENTACIÓN LACANIANA DE LA CIUDAD DE MEXICO | Nro. 8 - Diciembre 2017
 

V Conversación Política: El pase no es sin el Otro
Invitados: Guy Briole, María Cristina Giraldo, Marta Serra

Ciudad de México, 19 de noviembre 2017

Ver o no ver
Viviana Berger – Consejera NEL-CdMx

La propuesta de esta conversación, formulada en una doble negación: "no es sin", invita a interrogarnos respecto de la función del Otro (en este caso, a propósito del pase, pero no por ello, sin su articulación y resonancia en la sede donde la misma tiene lugar).

A lo largo de su enseñanza Lacan presenta diferentes estatutos del Otro, que van de un Otro unitario y consistente (A), a un Otro incompleto (/A), al que le falta; hasta un Otro inconsistente –el que incluso, ¡llega a no existir!, restando a modo de S(/A), "el significante que queda cuando el Otro se desvanece"[1], y cuyo correlato es el objeto a.

Este último punto me parece particularmente interesante. Porque el Otro absoluto del fantasma a través del cual se interpreta "la realidad" en el que se sostienen el síntoma neurótico y los narcisismos del saber y del poder –mismo, el Otro de las palabras (aunque falten y hablen mucho sobre el no-todo)-, son del orden de una Escuela sin pase que intenta una enunciación, pero se pierde en los argumentos que "justifican" sus impasses. Si hacemos como Lacan y no hablamos de nada más antiguo a tres meses, siendo que ya se cumple un año de la nominación de nuestra primera AE, entonces, tenemos chance de no quedar embrollados en las historias de las vanidades institucionales y posicionarnos a la altura del acto, que compete a la Escuela.

La experiencia singular de la soledad (sin Otro) que transmite el AE, desde la cual regresa en una dirección transferencial renovada hacia la Escuela (aquí tenemos, el "con el Otro") -o quizás, es mejor dicho: "transferencia recomenzada"–, hace que en esa vuelta y cada vez, montado sobre los restos del análisis, eso pase. Un autismo de goce, sostén de un monólogo que, en ese lazo singular, trae algo nuevo para el psicoanálisis -demostrándose así una función, la función del analista, que no se constata sino como "efecto del discurso que él mismo produce".

Cito a Lacan: "El objeto a es efecto del discurso analítico y, como tal, lo que digo de él no es más que este efecto mismo. ¿O sea que solo es artificio creado por el discurso analítico? Este es el punto que designo y que es consistente con el fondo de la cuestión tal como la planteo en cuanto a la función del analista.

No habría discurso analítico ni revelación de la función del objeto a si el analista mismo no fuera este efecto o, aún más, este síntoma que resulta de cierta incidencia en la historia, que implica la transformación de la relación del saber, determinante para la posición del sujeto, con el fondo enigmático del goce"[2] .

Entonces, entre lo "ya sabido", lo "no sabido" y el "imposible de saber", cada quién podrá ver –o no ver, todo depende del punto del análisis en que se encuentre.

¡Enhorabuena por la quinta conversación política de la NEL en nuestra ciudad!


NOTAS

  1. Lacan, J., El Seminario 16 De un Otro, Editorial Paidós, pág. 77.
  2. Lacan, Jacques, El Seminario 16 De un Otro al otro, Editorial Paidós, pág. 42.