GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 10 - AGOSTO 2018
 

II COLOQUIO SEMINARIO INTERNACIONAL 2018: LA DIRECCIÓN DE LA CURA HOY
PERSPECTIVA DEL CONCEPTO

Ciudad de México, 2 de junio 2018

Apuntes sobre el pudor
Juan José Ruiz

Con ocasión de la presentación de la obra El despertar de la primavera de Frank Wedekin, Jacques Lacan escribe un texto que acompañaba el programa de mano de la puesta en escena de 1974. Escrita entre 1890 y 1891 —pero presentada finalmente hasta 1906—, la obra se vio acompañada de escándalo por las fuertes temáticas que manejaba. Crítica con la sexualidad victoriana de la época y centrada en varios jóvenes en su etapa puberal —aquello que socialmente hoy denominamos adolescencia— esta obra toca entre otros temas la masturbación, el embarazo adolescente, el masoquismo, la homosexualidad y el suicidio, lo que le ha valido su censura en múltiples ocasiones. Sorprendentemente, aunque la perspectiva moral en la que surgió ha quedado lejana, estos problemas siguen conservando toda su vigencia; vale preguntarnos entonces qué permanece y qué ha cambiado en los conflictos adolescentes.

En la conferencia El inconsciente y el cuerpo hablante[1] Jacques-Alain Miller señaló la necesidad de reparar en el cambio que significa tomar la última enseñanza de Lacan en la dirección de las curas actuales, acentuando la importancia de saber decir lo que significa analizar al parlêtre. Es en este sentido que tenemos un punto de partida privilegiado en el fenómeno de la pornografía y su incidencia en la clínica contemporánea. En los paradigmas del goce, propuestos por Miller como un modo de ordenamiento de la enseñanza de Lacan, se destaca el punto de viraje que significó la no relación sexual para introducir lo que conocemos como última enseñanza. Pocos síntomas dan tan cabal cuenta de esto último como la difusión mundial del fenómeno pornográfico. Por supuesto este no podría haberse llevado a cabo sin la incidencia de internet y su capacidad de difundir información, a grado tal que ha transformado el vínculo con el saber, que en lugar de encarnarse en las figuras tradicionales —padres, maestros, etc.— ha pasado a ocupar su lugar en el bolsillo reservado a nuestros inseparables dispositivos móviles. De tal manera que el empuje de la pubertad suele valerse de aquello que de estos dispositivos puede extraerse para recubrir el agujero de la no relación: a un click las más variadas escenas de cuerpos contorsionándose de mil maneras, con la pretensión de producir una industrialización de fantasmas listos para consumirse.

En el transcurso de su vigésimo primer seminario Lacan señala que "si no hay relación sexual el pudor es la única virtud de la que podemos servirnos"[2]. Pero no es ésta la única mención del pudor en su enseñanza, de hecho es un concepto que se distribuye a lo largo de la misma, abordado de distintas maneras. En el Prefacio a El despertar de la primavera encontramos esta afirmación:

Que lo que Freud localizó como sexualidad haga agujero en lo real es lo que se palpa por el hecho de que, ya que nadie se las arregla bien con eso, no se preocupan más. Es sin embargo experiencia al alcance de todos. Que el pudor designa como lo privado. ¿Privado de qué? Justamente de que el pubis solo llegue al público, donde se exhibe por ser el objeto de un levantamiento del velo. Que el velo levantado no muestre nada, he ahí el principio de la iniciación.[3]

Esta frase cargada de contenido hace referencia a otro momento de la enseñanza de Lacan donde el pudor es trabajado. En La significación del falo, Lacan hace referencia a los frescos de La Villa de los misterios en Pompeya, en donde se observa cómo en respuesta al develamiento del falo aparece el demonio del pudor: Aidos, quien en la mitología griega es enviada a los hombres junto con la justicia para paliar el daño mortal que estos se infligían entre sí. En el fresco Aidos es representada a punto de descargar su látigo sobre aquella que ha osado traspasar el misterio, lo que Lacan equipara a la barra que cae sobre el significado[4], articulando así "[...] la emergencia del pudor a la división del sujeto y a la represión"[5].

Podemos localizar dos grandes elaboraciones del pudor en la enseñanza de Lacan, una fantasmática y relacionada con la vergüenza, mientras que por otro lado, encontramos la mención al pudor original, situado del lado de la virtud. Del lado de la vergüenza nos encontramos con las menciones a Sartre y el lugar de la mirada que descubre al voyeur, a la película La regla del juego de Renoir, en el Seminario 6 donde el sujeto se avergüenza al mostrar el objeto que lo representa más allá de lo que él mismo es capaz de decir[6], y a Alcibíades en el seminario 8, quien al traspasar el velo del pudor queda cubierto de vergüenza[7].

Paralelamente contamos con otras menciones que señalan otro uso del pudor en la cura psicoanalítica. Desde el seminario 7 Lacan apuntaba que el pudor debe ser producido en la cura para entender algunos puntos oscuros de la sexualidad, sobre todo en las mujeres[8]. Esta posición será radicalizada en el seminario 12 en el que Lacan señala que existe un pudor original "en relación al cual todo saber se instituye en un horror infranqueable respecto a ese lugar donde se aloja el secreto del sexo"[9]. Este infranqueable será el que Lacan irá ciñendo hasta dar con el aforismo de la no relación sexual, llave de su última enseñanza. Así en el seminario 21, dando una vuelta más al juego de palabras "Les Non-Dupes Errent", dirá Les Non-pudes Errent: Los no púdicos yerran. Más allá de la barrera del pudor, el fenómeno pornográfico conduce a los no incautos de la época hacia la errancia, al extravío de la compulsión. En la conferencia anteriormente citada Miller nos recordará que "La adoración del falo, secreto de los misterios de antaño, sigue siendo central [en el fenómeno porno] aunque ahora banalizado"[10]. Unas líneas más adelante agrega:

La furia copulatoria alcanza en la pornografía un cero de sentido que hace pensar a los lectores de la Fenomenología del espíritu en lo que Hegel, frente al terror, dice de la muerte infligida por la libertad universal, o sea, que es 'la muerte más fría y más insulsa, sin otra significación que la de cortar una cabeza de col o la de beber un sorbo de agua'. La copulación pornográfica tiene la misma vacuidad semántica[11].

Producir el pudor en la cura sería entonces una manera de orientarnos frente a esta vacuidad. Pero como nos recuerda Patrick Monribot, no es sin la presencia de un analista orientado por lo real, que sepa ir más allá del automatón de la transferencia. "Si el análisis no está orientado por y hacia lo real, [...] el pudor no acudirá a la cita; es decir que el análisis va a producir un no-púdico, y por tanto producirá un no-incauto con su lote de errancia"[12], es decir un saldo cínico, versus aquellos que a traves de la obtención del saldo púdico logran aportar su testimonio a la Escuela sin develar el velo del pudor. Mostrándonos uno por uno su respuesta a la pregunta por lo que es un analista, como aquel que puede ir más allá de la creencia en el Otro sin ocupar el lugar del descreído. "Él cree en la letra de su síntoma, hasta el punto de estar identificado a ella; ésta es la letra de la creencia. La confianza está del lado de lo político: hay lugar para creer en la Escuela".[13]

NOTAS

  1. Miller, J-A, El inconsciente y el cuerpo hablante, [En línea] Página de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Disponible en: http://wapol.org/es/articulos/TemplateImpresion.asp?intPublicacion=13&intEdicion=9&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=2742&intIdiomaArticulo=1
  2. Lacan, J., El Seminario, Libro 21, Los no incautos yerran, clase del 12 de marzo de 1974, inédito
  3. Lacan, J., "Prefacio a El despertar de la primavera" en Otros Escritos, Paidós, Bs., As., p. 588
  4. Lacan, J., "La significación del falo" en Escritos 2, Siglo XXI, México, 2009, p., 660
  5. López, G., "Del adiós al pudor original", en Revista Lacaniana de Psicoanálisis, Año XI, n. 22, abril 2017, Publicación de la Escuela de Orientación Lacaniana, 2017, p. 130
  6. Lacan, J, El Seminario, Libro 6, El deseo y su interpretación, Paidós, Bs., As., 2014, pp. 100-101
  7. Lacan, J, El Seminario, Libro 8, La transferencia, Paidós, Bs., As., 2004, p. 206
  8. Lacan, J, El Seminario, Libro 7, La Ética del psicoanálisis, Paidós, Bs., As., 1988, p. 356
  9. Lacan, J., El Seminario, Libro 12, Problemas cruciales del psicoanálisis , clase del 19 de mayo de 1965, inédito
  10. Miller, op., cit
  11. idem
  12. Monribot, P, "El pudor original", en El Psicoanálisis n.12, ELP, 2007. En línea. Disponible en: http://elpsicoanalisis.elp.org.es/numero-12/el-pudor-original/
  13. idem