GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 10 - AGOSTO 2018
 

II COLOQUIO SEMINARIO INTERNACIONAL 2018: LA DIRECCIÓN DE LA CURA HOY
DISCIPLINA DEL COMENTARIO

Ciudad de México, 2 de junio 2018

In finem de un profano Pentateuco
Gabriel Roel

¿A qué silencio debe obligarse ahora el analista para sacar por encima de ese pantano el dedo levantado del San Juan de Leonardo, para que la interpretación recobre el horizonte deshabitado del ser por donde debe desplegarse la virtud alusiva?
Jacques Lacan
Parte V, parágrafo 18,

La dirección de la cura y los principios de su poder, 1958
(Écrits, 1966) Escritos 2,
Siglo XXI Editores Argentina, 2002. Página 610.

Jorge Luis Borges en una conferencia sobre Lewis Carroll definió en 1971 al psicoanálisis como una rama perversa de la literatura fantástica. Rama donde el real del sujeto que lo constituye como una práctica de la virtud es aquel que resulta de sus formaciones del inconsciente desde una política sostenida a partir de una imposibilidad: la estructural imposibilidad de una formación automática para su practicante. Si la Ética demostrada según el orden geométrico de 1677, obra póstuma que hizo del interés por la esencia humana del deseo la cuestión principal del príncipe de los filósofos. Ubicándose allí en una de sus proposiciones -la número LVII- el interés y tratamiento del cuerpo en su singularidad que atraerá al joven psiquiatra Jacques Lacan y utilizará como epígrafe de su tesis doctoral sobre el caso Aimée: Cualquier afecto de cada individuo discrepa tanto del afecto de otro individuo como la esencia del uno difiere de la esencia del otro. Si Baruch Spinoza formaliza desde el discurso filosófico una paráfrasis de las cinco partes de los rollos de la Torah [1], la enseñanza de Lacan [2], con La dirección de la cura y los principios de su poder formalizará con sus cuatro partes y una lección sobre el deseo, nuestra rama perversa de un profano Pentateuco.

Durante los tres primeros meses de enseñanza de su seminario Las formaciones del inconsciente, esto es desde noviembre de 1957 a febrero de 1958, uno de los objetivos de Lacan es demostrar la función del significante en el inconsciente de las formaciones de Freud (actos fallidos, chistes, lapsus, olvidos) consecuencia a la vez de las tesis sobre la doctrina del significante que en mayo de 1957 presenta en La instancia de la letra o la razón desde Freud. La construcción del Grafo del deseo ha sido lanzada configurándose como el campo del análisis para su operación, como puntúa Jacques-Alain Miller. Todo el escrito en sus detalles, esto es, toda La dirección de la cura y los principios de su poder constituye la disciplina del comentario que el mismo Jacques Lacan hará de su grafo del deseo. Escrito clínico por excelencia donde opera aquello con lo que se servirá de la lingüística con Ferdinand de Saussure (quien formaliza la distinción significante mediante las consecuencias del significado en la sutileza de sus desplazamientos diacrónico-sincrónicas) así como con Roman Jakobson (donde el sentido se encabalga en las combinatorias y sustituciones de significantes entre sí constatables en la deriva metonímico-metafórica en la dinámica estructural) confluencias decisivas de las leyes del inconsciente estructurado como lenguaje. Estructura donde el "famoso esquema de dos curvas" obtendrá consistencia y andamiaje. La "célula fundamental del grafo" corresponde entonces con aquella "relación fenoménica de significaciones elementales en el plano del significante llamadas deseo, dado por el cuerpo propio" cuya envoltura recipiente se "estructura en la existencia" que Lacan obtiene con el punto de almohadillado a propósito de Schreber y el mecanismo de las psicosis en los diferentes pisos de su fenomenología y el automatismo mental (De Clérambault), "Virtud del significante" dice en tanto "artificio especializante" determinado por "aquel punto -entre sgte y sgdo- en el que debe ejercerse todo análisis concreto del discurso."

Al desfasaje entre la necesidad y la demanda Lacan lo llama deseo, como una sustracción donde lo que se encuentra es el carácter absoluto de la demanda: si no es eso, entonces, nada. Así todo lo que puede decirse es pedido. El deseo entonces es aquella incompatibilidad que falta en toda demanda. Lacan será ostensivo "El deseo es la metonimia del ser en el sujeto, el falo es la metonimia del sujeto en el ser, sustraído de la cadena de la palabra en la medida que ésta compromete toda relación con el Otro." (Construcción del Grafo Seminario 6, clase del 12 noviembre de 1958).

Hay un ahora instalado en el inicio de la pregunta del párrafo escogido de este escrito donde lo actual insiste en el hoy advertido en el subtítulo de este Coloquio La dirección de la cura... donde el problema del pase ya está presente en la presencia del deseo debajo de la demanda como invisible -más tarde despejado objeto a- articulado aquí desde los tres registros como acción analítica -más tarde dimensión del acto analítico- excluyente a toda estandarización como renuente a reducción técnica, dimensión que hace de la posición del analista el punto eje en torno de la condición "atemporal" de su objeto:

  • Una táctica a nivel de lo simbólico mediante la virtud alusiva de las palabras con la interpretación sobre el deseo en su letra y no sobre la demanda, ya que en ella se trata de apuntar a la falta, que el deseo como puro efecto de la metonimia significante hace presente.
  • Una estrategia en el lazo transferencial a nivel de los fenómenos imaginarios contramaestre de los efectos de sugestión y sus poderes.
  • Una política del ser [3] orientada a nivel de lo real que apunta a la identificación con el síntoma.

Coyoacán, Ciudad de México, mayo de 2018.

NOTAS

  1. Torah, en hebreo enseñanza, sus cinco partes: Génesis -Bereshit (בְּרֵאשִׁית)- "En el comienzo"; Éxodo -Shemot (שְׁמוֹת)- "Nombres"; Levítico -Vayikrá (וַיִּקְרָא)- "Y llamó"; Números -Bemidbar (בְּמִדְבַּר)- "En el desierto"; Deuteronomio -Devarim (דְּבָרִים)- "Palabras"/"Cosas"/"Leyes".
  2. Para quien el problema político era la iglesia a la cuestión del padre y no la cuestión teológica de la singularidad del ser hablante.
  3. Como sujeto en su dimensión analizante y no desde las incumbencias profesionales de las prácticas desde donde antes de Lacan el discurso capitalista no cesa de serializar y aglomerar las estafas. "Como tal la problemática del ser del analista no surgió antes de Lacan. Lo que existía antes de Lacan era la problemática profesional del analista." Jacques-Alain Miller, Política Lacaniana. C. Diva. Buenos Aires, 2002.