GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 10 - AGOSTO 2018
 

NOCHE DE ESCUELA: ¿Cómo habitamos la Escuela?
Ciudad de México, 20 de junio de 2018

Entre la sorpresa, desesperación y calma. Con algo de vida.
Carmen García Rivera

"La libido es la presencia efectiva, como tal, del deseo.
Es lo que ahora queda por señalar del deseo – deseo que no es
sustancia, que está presente en el proceso primario, y que rige
hasta el modo en que hemos de abordarlo-." (Lacan, Sem. 11, p. 159)

Entre otras cosas, soy de rutinas ¿o rituales?, quizá, y como todas las mañanas, revisando el correo, encontré la invitación a participar en esta Noche de Escuela, la primera sensación, fue de sorpresa, generalmente así inician los días en mi trabajo, siempre con lo rutinario de una institución, acompañado de la sorpresa que traerá el acontecer de un colegio. Esa mañana, la sorpresa, no sólo vendría de recibir, muy temprano en la oficina, a un niño que manifiesta sentirse triste y no saber por qué, atender a una niña que menciona un temor constante a vomitar y no logra expresar nada más, o bien, aquel niño que se entera de las infidelidades de los padres y asume la responsabilidad de resolverles, también lo inesperado, viene de una madre que pide una cita por cuestiones académicas pero termina hablando de otra cosa, o de aquella señora que ni siquiera se cuestiona el estar poniendo en medio de su conflicto con el exmarido al hijo que un día recibieron estando juntos. Ahí donde no hay nada que educar ni reeducar, sino que luego de lo inesperado, poder ubicar una posición para que algo más surja.

Esa mañana la sorpresa también vendría de un mail, donde la pregunta era ¿Cómo se habita la Escuela?¿Cómo habitas la Escuela como asociada?, se hablaba de otra Escuela, la de Orientación Lacaniana, entonces ante esa pregunta, la principal certeza en ese momento, fue, la habito con una sensación de vida. Luego de pasar por diferentes situaciones que implicaban mi tendencia, en ocasiones a no comprometerme, a dejar inconclusos algunos proyectos, a demandar el todo o nada, ahora en un mismo lugar desde una diferencia, la sensación de vida, sensación que tomó fuerza, luego del fin de semana de trabajo intenso, con la transmisión de Doménico Cosenza, y de los colegas de NEL-CDMX, que participaron en los diferentes momentos del Coloquio.

Tomando cierta distancia, como se dice de la buena manera, de lo que se sigue repitiendo en mi persona, trato de habitar la Escuela, como una oportunidad de rectificar, hacia dónde dirigirme como, No toda la apuesta en una sola cosa, la sexualidad, hasta ahora rechazada, invasiva, mortificante, al no tolerar que algo falta, insoportable para mí hasta antes del análisis. La habito, como una pausa, entonces, para poder despejar la cuestión, de estar en un lugar más, en el que el lazo con otros, sea desde la cuestión de la lectura y la apuesta por una práctica analítica, donde el volver a leer textos de orientación, la conversación sobre la práctica de cada uno, me permitan cernir ¿qué pasa con mi posición analista-analizante? ¿cómo soportar mi soledad reconocida como la única compañía hasta el final? ¿cómo mantener esa causa analítica alrededor de un vacío? ese vacío, que se abre cada vez que me identifico a las muertas de mi familia, siendo por momentos, aquella que no siente o siente demasiado, solo así, para recordarme que vivo, que vivo y hago lazo con otros.

Entonces, vuelvo a algo, que me llevó a pedir ser parte de la Comisión de Carteles, a integrarme en el cartel sobre Política Lacaniana, en el cual, ya se percibe una permutación de trabajo, a casi un año de conversaciones. Esta cuestión, que tampoco es ajena al análisis personal, me refiero, a la Transferencia de Trabajo como otro eje que me permite habitar la Escuela. La transferencia de trabajo, ya que del análisis también se decanta algo, dejar la pasividad, dejar de esconderme, permitirme que me miren, situación que no consentía, ya que la mirada de los otros, era algo tan mortificante que inhibía. Ahora, poder estar en el mismo lugar, con una posición diferente, en un lugar con otros, donde, desde mi soledad, puedo tomar la palabra, aquella que en ocasiones por inhibición queda encapsulada en lo imaginario, y que solo, siendo como lo mencionaba Briole en su conferencia "La libertad de la palabra" (23 de julio 2017), tomándola con causa, "se vuelve liberadora", liberadora para mí, ante el temor sancionador, de que, aunque solo sean palabras, tengan un efecto mortífero, atormentador de asumir la responsabilidad de lo que dije, de lo que hago. Y lo que hago, lo hago sola, tomar la palabra, ya sea en mi práctica, en lo que he ido resolviendo a nivel personal o en la Escuela.

En el análisis y la formación, me encuentro en un punto, en el cual las palabras no son suficientes, hay algo más, algo que impulsa, que dice házlo, no te quejes solamente, la desesperación cansa, y es, en el dar el paso a paso que, en lo personal y laboral se han visto los efectos de un análisis y de la formación. Ahora el tiempo de acelerar el paso, dentro de la Escuela, para ubicar ¿cómo poner a funcionar lo advertido en un actuar que no deje solo cosas inconclusas? Participar no solo en la Comisión de Carteles, desde donde puedo estar un poco oculta de la mirada del otro, pues a condición de no ser mirada directamente, es que puedo hacer, ahora se trata de hacer siendo mirada, con calma y prudencia donde se requiera. Donde la posición del muerto, sea desde el lugar del analista, donde el silencio tiene otra función.

Y en estos pasos, en el habitar de la Escuela, resuenan para mí, dos conceptos mencionados por Miller, la inducción y exducción en psicoanálisis, él hace referencia a la relación entre analista y analizante, sin embargo, lo tomó porque considero que dentro de la Escuela son dos ejes que de igual manera permiten habitar la Escuela, lo cito en lo siguiente: "Para inducir el trabajo es necesario que quede algo por hacer" (termina la cita). Considero, en la Escuela siempre hay algo por hacer, nada es concluyente. Más adelante Miller dice: "Cómo verán, no se prescribe para la enseñanza del psicoanálisis una finalidad de algo completo, de perfección, de dar ejemplo de un yo sé todo, sino un objetivo enteramente determinado de inducción, lo que significa dar lugar al trabajo de otros. Por eso no me molesta presentarles cosas inconclusas o que varían un poco cada vez, ni señalar que hay investigaciones pendientes, ya que es una manera modesta de indicar que hay lugar para muchos trabajadores en este campo y de volver a recordar la finalidad inductiva de la enseñanza del psicoanálisis" (fin de la cita pág. 182). Para mí como asociada, habitar la Escuela significa que, habrá algo que investigar a partir de mi interés por el Psicoanálisis, no será la primera vez, que por iniciativa lo busque desde mi soledad, en un lugar con otros, con los cuales, trato de tomar la distancia necesaria para advertir las identificaciones, eso es lo complicado en mi decir, en mi actuar y en mi ser de asociada, es entonces la posición en el análisis la que se impone para hacer ese viraje de lo imaginario a algo analítico. Ahí otro punto de peligro para mí, ¿hasta dónde mi posición de analista en el análisis y hasta donde mi lugar en la Escuela para discernir sobre teoría y práctica?

Retomo a Miller, para calmar, para entender, aunque sea solo un poco: "Habría pues una ex-ducción analítica, cuyo objeto sería conducir al analizante fuera del análisis" (pág. 184), posteriormente Miller hace alusión a lo siguiente: "De modo que la innovación de Lacan es de un orden completamente distinto: uno se vuelve analista, hablando con propiedad con algo extraído de su propio análisis" (pág. 186). Y eso extraído del propio análisis es lo que me permite habitar la Escuela, con mis equivocaciones, con los puntos donde me siento atorada, con mis errores, pero que, tocados al escuchar testimonios de pase, experiencia y práctica de colegas, miembros y asociados, me permite rectificar en el punto, no el punto cero que no existe, sino en el punto donde no hay, hay para hacer algo existir, para bordear el vacío y continuar la formación como analista, para brindar un lugar donde la escucha y la intervención sean diferentes.

Habrá algo más, advertir el eje que me permita ponerme a trabajar, algo con gusto, con vida, acompañado de lo que vendrá, la frustración, la insatisfacción de la que no escapo, pero que he ubicado que se puede hacer otra cosa más que sólo el hecho, de que un síntoma me devenga lastimoso, es desde la transferencia de trabajo, puesta en el lugar para ello, que al quebrarme con calma pueda reponerme. Es en estas vueltas, de la cuestión de inducción-exducción, que puedo habitar la Escuela, donde no se puede aislar totalmente la situación de la identificación, pero sí advertirlo, para que aquello que se repite sea colocado en el lugar del motor para "No engancharme con el síntoma del otro", intervención en mi análisis, que me permitió volver a armarme y desear construir algo en la Escuela.

Entre tantas cosas más, soy de cosas inconclusas y desde lejos, porque si toco demasiado cerca, espino, pero no hacia afuera, la espina se hunde, pero es esa misma espina, la que ahora me recuerda que estoy viva, para que me ponga al trabajo, para que pudiera darse una rectificación de por qué la Escuela de Orientación Lacaniana se ha convertido en un lugar que me permite tocar un punto como deseante, me permite entonces, sostener y orientar mi práctica para habitarla.

¡Gracias!

REFERENCIAS

  • Briole. Conferencia "La libertad de la palabra" (23 de julio 2017). Nel Medellín.
  • Lacan. Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales. Pág. 159
  • Miller. El banquete de los analistas. Capítulo Transferencia de Trabajo.