GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 10 - AGOSTO 2018
 

CONFERENCIA PROGRAMA PRESENTACIÓN DE ENFERMOS
NEL-CDMX, 31 de mayo de 2018

"Efectos de formación y efectos de subjetivación en la enseñanza de presentación de enfermos"
Domenico Cosenza

Buenas tardes, muchas gracias por la invitación, es un verdadero placer para mí estar con vosotros; es mi primera vez en México y en la NEL también. En realidad, estuve en Miami, hace algunos años cuando era de la NEL, pero es un gran placer estar con vosotros y ahora hablar de la cuestión de la Presentación de Enfermos, que es un tema muy apasionante de la formación de los analistas de orientación lacaniana. Esta mañana hemos tenido una Presentación de Enfermos muy interesante -quizá volveremos en algunos puntos haciendo algunas referencias en cuanto a lo que hemos podido escuchar.

Como saben, la Presentación de Enfermos es una práctica que no nace como parte del psicoanálisis; se trata de una práctica de formación que tiene su origen en la psiquiatría francesa, es decir, ya la encontramos en los grandes clínicos franceses Charcot, De Clerambault, autores que fueron la referencia fundamental para la formación de Lacan psiquiatra. En particular De Clerambault Lacan nos dice explícitamente, en su escrito De nuestros antecedentes que se trata de su único maestro en psiquiatría. Entonces es cardinal evaluar bien qué es para Lacan esta práctica de Presentación de Enfermos, a la cual se ha mantenido fiel desde el comienzo hasta el final de su experiencia clínica. Muy importante esto: hay una continuidad fundamental en Lacan sobre este punto, nunca, hasta que pudo, dejó de desarrollar esta experiencia con rigurosidad.

Es preponderante para nosotros ir a ver lo que Lacan encontraba de especial en esta práctica y también hacernos la pregunta acerca de si la práctica de Presentación de Enfermos (así como funciona con Lacan y con quienes la han desarrollado según la orientación lacaniana) está en continuidad o en discontinuidad con la psiquiatría clásica. Esta es una pregunta muy importante que creo que hay que desarrollar, es un punto de investigación seria cuando reflexionamos alrededor de este dispositivo tan valioso como es la Presentación de Enfermos.

Hay que decir sobre la práctica de Presentación de Enfermos que tiene un desarrollo con una larga tradición, pero no se ha escrito mucho sobre este dispositivo, es decir, hay una larga práctica pero no hay una producción larga alrededor de los fundamentos de la Presentación de Enfermos. Lacan mismo invitaba a otros a poder reflexionar más teóricamente sobre esto. Creo que es un punto que nos permitirá empezar un trabajo acerca de cuáles son los fundamentos de la práctica de la Presentación de Enfermos según la orientación psicoanalítica lacaniana.

Yo diría que hay al mismo tiempo una relación de continuidad y discontinuidad entre la Presentación clásica de enfermos así como ha sido desarrollada por la psiquiatría tradicional, y lo que hace Lacan en el dispositivo de la Presentación de Enfermos. ¿En qué sentido hay una continuidad? En el sentido en que efectivamente la estructura fundamental del dispositivo permanece con algunos elementos que encontramos ya en la versión clásica, es decir, hay un encuentro entre el paciente y un practicante por primera vez, hay una pareja particular. Esto me parece un aspecto crucial: se trata de una práctica que pone en el corazón de su funcionamiento la dimensión de un encuentro. El otro aspecto es que se trata de un encuentro que se produce en la presencia de un público, que es un público de personas que se forman en la práctica clínica, que escuchan silenciosamente lo que se produce en el diálogo entre el paciente y el entrevistador; estos tres factores permanecen, sea en la estructura clásica de la Presentación de Enfermos, sea en la versión de la interpretación de este dispositivo actuado por Lacan.

Hay algunos elementos que se dan en la estructura de la Presentación de Enfermos: hay el encuentro entre el entrevistador y el paciente, y hay un público que asiste a este encuentro, público que está compuesto de practicantes, de clínicos que escuchan lo que se está produciendo en este encuentro para poder entender lo que está en el corazón del paciente que ha sufrido en su experiencia.

Al mismo tiempo hay que decir que hay aspectos de diferencia que pertenecen a la distinta finalidad de los dispositivos. Claramente, en la manera de interpretar este dispositivo en la psiquiatría clásica, hay una exigencia de transmisión alrededor del saber psiquiátrico, es decir, el entrevistador está en posición de alguien que tiene el saber y su relación con el paciente está determinada por esta condición previa, por ejemplo llegar a producir un diagnóstico psiquiátrico intentando mostrar en la entrevista los aspectos del paciente que más bien puedan ser reconducidos a un diagnóstico de la psiquiatría. Hay otro aspecto de la experiencia clásica de la Presentación de Enfermos: hay momentos donde se mezcla el diálogo con el paciente y con la audiencia. El entrevistador entra en relación con la audiencia mientras está actuando la entrevista con el paciente. En esto claramente se ve un fin de tipo didáctico, es decir, permitir la transmisión más adecuada de los conceptos de la clínica -por ejemplo de la psicopatología- a la audiencia mientras se está actuando la entrevista. Todo esto con Lacan encuentra un corte.

Hay algo que cambia: si se leen las Presentaciones de Enfermos de Lacan se ve que hay algo diferente que empieza a producirse. Como dice bien una colega de la EOL, Laura Valcarce que escribió un libro formidable sobre La enseñanza de la Presentación de Enfermos en Lacan, en realidad lo que Lacan actúa es una subversión del dispositivo de la Presentación de Enfermos. Aparentemente mantiene la misma estructura pero introduce movimientos que cambian el dispositivo. Es importante ubicar estos cambios.

Un primer cambio importante es el corte decidido entre el momento del diálogo con el paciente y el momento de la discusión con la audiencia. Hay un corte que Lacan introduce de manera radical para distinguir dos tiempos: uno que es el encuentro con el paciente, y hay el tiempo de elaboración alrededor de este encuentro que se produce en el diálogo entre el entrevistador y la audiencia, este punto se clarifica de manera neta.

Otro aspecto fundamental, podemos decir, es la posición que el entrevistador toma con respecto al paciente, Lacan introduce una modalidad diferente: en subversión efectivamente. Se ve muy bien en la manera de actuar en la Presentación de Enfermos: en Lacan, el saber en juego no está del lado del entrevistador, el saber universal no interesa. Así como Lacan la reinventa, el saber está del lado del paciente y todo funcionamiento de la entrevista actúa en la dirección de permitir al discurso del paciente poner en juego los elementos más singulares que han jugado un papel decisivo en su historia.

¿Cómo podemos decir esto de otra manera? Podemos decir que hay un desplazamiento de la posición del paciente como objeto hasta una posición de sujeto, esto me parece fundamental. En la psiquiatría clásica el paciente está más en una condición de objeto al que hay que encontrar la manera de reconducir a una categoría psicopatológica -aún con toda la finura que los grandes maestros de la psiquiatría clásica tenían.

La manera de actuar de Lacan introduce un cambio: el paciente se desplaza de una posición de objeto de la psicopatología hasta la posición de sujeto de una enunciación singular, que hay que producir en la entrevista. Antes de la entrevista esta singularidad de la enunciación es una apuesta: no sabemos nada y precisamente el hecho de que la Presentación de Enfermos se produzca sin conocerse entrevistador y paciente, introduce un elemento que radicaliza. Es decir, en la interpretación que Lacan da de la cuestión, este encuentro introduce algo que interesa mucho al psicoanalista en formación en particular, porque presentifica en esta práctica lo que está en el corazón de la práctica analítica como tal, esto es, el encuentro, donde lo más importante que está en juego es verdaderamente el hecho de que estamos delante de algo que no puede ser reconducido a una regla, a un automatón, a algo que podemos previamente decidir. Estamos en el encuentro que se produce en la Presentación de Enfermos así como Lacan la interpreta en una dimensión de aleatoriedad, tyché.

Si tomamos la doble categorización del Seminario 11, Lacan toma de Aristóteles la tyché y el automatón; podemos decir que la atención, lo que interesa más a Lacan es la dimensión de la tyché que está en el encuentro, de lo imprevisible, de la singularidad. Esto lo vemos también en la Presentación de Enfermos, así como lo vemos cuando tenemos al paciente en sesión. Es un punto muy importante que ya encontramos en Freud, que Lacan radicaliza en su manera de conceptualizar el psicoanálisis. Ya decía que la buena postura del psicoanalista sería en cada sesión encontrar al paciente, al analizante, cada vez como si fuera la primera vez. Es una invitación de Freud a poner de lado todo el saber que ya tenemos, para hacer que el encuentro sea realmente con algo imprevisible, con una dimensión de tyché.

Lacan radicaliza esta indicación de Freud en su manera de conceptualizar la estructura de la sesión: introduce modificaciones en la manera de estructurar la sesión analítica, por ejemplo modifica la cuestión del tiempo de la sesión, acelera la dimensión de tyché de la sesión que es lo que más le interesa: hacer de cada sesión un acontecimiento, es lo que prioriza Lacan. Reduce la dimensión de la repetición y hace de manera que el corazón de la experiencia clínica sea la dimensión del acontecimiento imprevisto.

Volviendo a la cuestión de la Presentación de Enfermos, así como Lacan la introduce, podemos decir que el elemento más importante de la subversión que opera es precisamente que desplaza el saber del entrevistador al que el paciente encarna y esto implica una cierta colocación del entrevistador: éste no está en una posición de tener el saber sino está en una posición de no saber en el sentido que Lacan da a esta expresión, que no quiere decir no saber nada. Es un ejercicio que Lacan llama la docta ignorancia, que es la posición de permitir al sujeto que está en el paciente, tomar la palabra. Esta operación de tomar la palabra por parte del paciente es posible sólo si encuentra por el lado del entrevistador esta posición vacía de saber y una demanda también vacía que empuja al sujeto a tomar la palabra. La subversión específica del movimiento de la entrevista que Lacan introduce de manera especial, es subvirtiendo de hecho el dispositivo de Presentación de Enfermos, respecto a la transmisión psiquiátrica clásica.

Esto es un punto importante porque nos dice algo acerca de esta subversión: Lacan introduce en el dispositivo de la Presentación de Enfermos un factor estrictamente analítico, es decir -como subraya también en su libro Laura Valcarce- hay una introducción del deseo del analista en la posición del entrevistador. Esto me parece uno de los puntos de subversión más radicales que Lacan actúa en su manera de practicar la Presentación de Enfermos. ¿Qué quiere decir introducir la función del deseo del analista en el lugar del entrevistador? Quiere decir, por un lado, vaciar de saber; por otro lado, animarse por una pregunta que tiene como único fin permitir al sujeto que está en el paciente poder decir, bien decir, lo que está en el corazón de su cuestión singular. Esto es un punto clave para entender la importancia que tiene la Presentación de Enfermos en la perspectiva de la orientación lacaniana; esto le da su característica única, no reconducible a la modalidad de funcionamiento de la psiquiatría clásica.

Es clave esclarecer esta diferencia porque si la tomamos en cuenta, veremos que las críticas que se producen alrededor de la Presentación de Enfermos, no tienen en cuenta esta subversión que Lacan introduce en la manera de practicarla. ¿Cuáles son las críticas que de manera prejuiciosa hay respecto a la Presentación de Enfermos? Principalmente son críticas que sostienen la tesis de que en la Presentación de Enfermos se practica un ejercicio de instrumentalización del paciente; que el paciente viene tomado como un objeto de investigación de clínicos que utilizan esta posición de objeto para desarrollar sus recursos. Si esto puede ser un discurso que puede valer para el modo de entender la manera psiquiátrica clásica de la Presentación de Enfermos, la subversión lacaniana no permite este tipo de crítica porque efectivamente, la Presentación de Enfermos de orientación lacaniana apunta a la singularidad del paciente, no apunta a la clasificación psicopatológica de su posición. Es algo muy diferente, no apunta a lo universal, apunta más a lo que es irreductible a cualquier clasificación.

Esto no quiere decir que no usemos las categorías de la nosografía, pero para nosotros la nosografía no es lo fundamental, lo fundamental es efectivamente la referencia a la singularidad de la posición subjetiva. Es lo que intentamos esclarecer cuando entramos en la fase dos de la Presentación de Enfermos, es decir, la del entrevistador y la audiencia, donde el trabajo que se hace es a partir del texto de la entrevista: valorar los puntos de singularidad más peculiares del sujeto que el entrevistador ha encontrado. Esto nos introduce al campo de experiencia e investigación clínica que es el propio del psicoanálisis, que es el que nos interesa en este tiempo de discusión: todo lo que nos muestra el sujeto en sus rasgos de singularidad más irreductibles, su relación con la palabra, cómo funciona la relación del sujeto con su palabra y la palabra de otros. Al pensarlo en estos términos nos ubicamos más allá de una reconducción nosográfica o categoría del saber psiquiátrico. Entramos a un nivel de discusión que pertenece al discurso analítico y la singularidad del sujeto.

Esta mañana hemos podido escuchar a una mujer en la Presentación de Enfermos, muy pronto nos hemos encontrado con aspectos muy particulares, por ejemplo, éste era un sujeto animado por la metonimia de la palabra, no paraba de hablar, faltaba lo que hemos llamado un punto de capitón en su discurso. En algunos puntos no se entendía bien lo que decía, si lo que estaba diciendo era relativo al sujeto mismo, a la palabra de la madre, a la palabra del Otro, pero al mismo tiempo encontrabamos en este sujeto una precisión respecto a algunas escansiones de su vida, por ejemplo las fechas fundamentales: era una mujer que tenía una memoria sorprendente respecto a los acontecimientos claves de su vida. Todos estos aspectos hacen que no sea tan simple el diagnóstico psiquiátrico, lo que nos interesa es localizar las paradojas del sujeto, también el nivel de soluciones singulares que ha ubicado en su vida para encontrar una cierta forma de estabilización. Por ejemplo, en este caso se ve muy bien cómo este sujeto atribuye a una serie de cosas que pone en acto en su vida (por ejemplo cierto control de todo lo que le ocurre, de todos los objetos que encuentra, toda una serie de rituales) los intentos de dar un orden a la confusión fundamental que está en el corazón de su ser.

Se ve muy bien, como por ejemplo el diagnóstico de Trastorno Obsesivo Compulsivo que le habían hecho los psiquiatras, ha sido algo que ella ha tomado como una manera para nombrarse; es precisamente, la solución que ha encontrado en su vida que le permite dar una cierta ubicación, que pone en punto de límite a la metonimia que caracteriza su modalidad de ser. Entonces hago este ejemplo para decir que lo que interesa más de la Presentación de Enfermos desde la estructura del psicoanálisis lacaniano, es poder aislar en el discurso del paciente los puntos de singularidad más importante que lo caracterizan, también su modalidad de goce que se repite y se mantiene siempre igual, más allá de los momentos de la vida que este sujeto está atravesando.

En este caso, se veía muy bien que cada vez que trataba de concluir algo, se encontraba con una imposibilidad. Cada vez que se trataba de dar un cierre simbólico a momentos claves de la vida, la licenciatura, la relación con el marido, cada vez ocurría algo que no le permitía un anudamiento. Todo esto la empujaba a una condición de dificultad que el sujeto redimía, acentuándola. Lo que es más interesante para nosotros, más productor de efectos de formación, es precisamente esta orientación hacia lo real singular del discurso del sujeto que encontramos en la entrevista, es hacer surgir esta dimensión de singularidad de su discurso. Esto es algo para el entrevistador que es del orden de la producción de efectos de formación, entendido en el sentido analítico.

Hace unos años, en 2002 en Bruselas, hubo un Congreso de la AMP titulado Efectos de formación en la experiencia psicoanalítica, entendiendo que es una formación que pertenece al encuentro del sujeto con algo de lo real. Por ejemplo un aspecto importante de la formación es el encuentro con las psicosis, el encuentro con la dimensión real de la psicosis, como algo sorprendente, siempre sorprendente, enigmático: el primer encuentro con la psicosis, para muchos clínicos, ha sido el factor que ha empujado hacia el análisis, hacia empezar el análisis y producir en el recorrido del análisis la mutación en la economia del deseo, que Lacan nombra cuando habla del deseo del analista. Lacan tiene una sensibilidad muy fuerte en este punto respecto a la psicosis: esto se ve muy bien, en la entrevista apunta a poner de relieve el punto de certeza que está en el sujeto.

Miller lo subraya en un escrito producido alrededor de la Enseñanza de la Presentación de Enfermos de Lacan, cuando dice que para Lacan buscar la certeza es un elemento fundamental en la clínica de la psicosis. Buscar precisamente el punto axiomático respecto al cual el psicótico no tiene ninguna duda. Éste es un punto nodal, esencial de nuestra orientación, yo diría no sólo con la psicosis, porque en la Presentación de Enfermos puede ocurrir que haya sujetos que no sean psicóticos. También la última enseñanza de Lacan nos permite sensibilizarnos respecto al campo de la neurosis, alrededor de una dimensión que presenta una cara de certeza que es la dimensión del goce, de lo real del goce. Es claro que el sujeto neurótico es un sujeto dividido, pero cuando apuntamos a lo real del goce encontramos algo que es del orden de cierta solidez. Lacan nos invita a orientarnos a través de este punto, es decir, a partir de lo real del goce que está en el corazón del sujeto.

En este asunto la Presentación de Enfermos es un dispositivo muy precioso porque nos permite asistir a la modalidad de interlocución que va precisamente en esta dirección, gracias al efecto de subversión que Lacan introduce en la posición del entrevistador y del paciente. El paciente está en la posición de sujeto, el entrevistador está más en la posición de alguien que empuja al sujeto para que pueda decir bien, lo que más está en el corazón de su problema, su dificultad: así podemos decir que el entrevistador está más en posición de objeto. La subversión que Lacan introduce hace funcionar la Presentación de Enfermos más a partir de la lógica del discurso del analista que a partir de la lógica del discurso universitario, como pasaba en la psiquiatría clásica, donde el saber estaba encarnado en el gran clínico que tendía a colocar al paciente en el lugar de la nosografía psiquiátrica. Nos encontramos delante de una transformación radical.

Hay que decir que cuando hablamos de lo que se produce como efecto, hay que tener en cuenta la dimensión de los efectos subjetivos, no sólo los efectos de formación sino tambien los efectos de subjetivación. Cuando la Presentación de Enfermos consigue permitir al paciente poner en juego su dimensión más sigular como sujeto, esto produce efectos de subjetivación, sea en sujetos neuróticos, sea en sujetos psicóticos. Esto se ve en la manera cómo ellos responden a lo que el entrevistador muestra, claro hay que captar estos momentos que se pueden presentar en la entrevista misma o pueden pasar después, y sobre esto los que pueden decir algo son los practicantes que trabajan con este paciente. Por ejemplo, hoy en esta Presentación se ha visto muy bien que en algunos momentos la relación del sujeto con su palabra ha sido diferente, ha interrumpido un poco la metonimia de su discurso. Un momento fue cuando me hablaba de algunos lugares de la CDMX y le contesté que no conocía porque no soy de la CDMX. Delante de este no saber de mi lado, el sujeto ha tenido una respuesta de efecto sorpresa que ha interrumpido la metonimia e introdujo otra manera de hablar, poniendo más en juego mi posición un poco más enigmática. En este sentido, es muy importante anteponer una cierta atención a los momentos de sorpresa: cuándo emerge la sorpresa en el discurso del paciente, cuándo se produce algo nuevo, qué se presenta de manera diferente a lo que es del orden de la repetición. Esto para nosotros es muy importante porque nos ofrece elementos que pueden tener un efecto de orientación respecto a la práctica clínica de los que continúan viendo pacientes.

Marcela Almanza: Quería comenzar por resaltar palabras que mencionaste: encuentro, efecto, acontecimiento, que no son sin una posición determinada de quien conduce la entrevista, como marcabas bien la diferencia entre la orientación lacaniana y la que está ubicada psiquiátricamente. En este punto me parece que ubicas muy bien los efectos de subjetivación y los efectos de formación en cada uno de los participantes. Por ejemplo, en la paciente de hoy me parece que quedó claro que alguien que viene como sujeto de la ciencia -que hacía parte de un protocolo de investigación, donde su cuerpo en tanto organismo había sido intervenido en la cirugía respecto al trastorno del cual ella había sido diagnósticada- en el momento de Presentación de Enfermos muestra algo completamente diferente. Quizás para la psiquiatría es un desecho, que no importa para el protocolo de investigación, pero en el marco de una entrevista llevada a cabo por el deseo de un analista surgen efectos de subjetivación, donde veíamos que la incidencia de algunos significantes en la vida de esta mujer habían sido fundamentales. Me pareció un buen ejemplo de esta apuesta ética, del efecto al cual conduce una entrevista de Presentación de Enfermos, que no es el saber de la ciencia, sino otro saber que se pone en acto para el paciente que puede empezar a subjetivar algo.

Viviana Berger: Me parecía también importante ubicar la función de la audiencia analizante, porque los efectos de formación, también se dan en la medida en que cada uno de la audiencia, subjetiva o captura el impacto del encuentro con la psicosis en esa entrevista y de qué manera interroga su propia cuestión.

Domenico Cosenza: Respecto a lo que plantea Marcela, me parece que el caso que hemos encontrado esta mañana es un ejemplo perfecto de lo que Lacan nos dice: que el psicoanálisis trata lo que la ciencia forcluye. Precisamente esta paciente con toda esta experiencia de protocolo, intervenciones, exámenes continuos, es perfectamente un sujeto del discurso de la ciencia, objeto de la ciencia misma; pero lo que se produce en la entrevista es precisamente que lo que ha sido forcluido en el discurso de la ciencia, vuelve a presentarse en un dispositivo de escucha caracterizado por la subversión que Lacan opera.

Esto me permite ir a un Congreso que haremos el proximo año en Europa, Congreso de PIPOL9, de la Eurofederación que tiene como título "El inconsciente y el cerebro: nada en común"; estos dos niveles en los que no hay comparación. Se ve muy bien que cuando nosotros devolvemos al sujeto la palabra que le ha sido quitada, el sujeto responde e introduce algo que no puede encontrar su lugar en el tratamiento que está haciendo en los dispositivos del discurso de la ciencia.

Respecto a la otra pregunta, muy importante, de la audiencia como audiencia analizante, es verdad: en un escrito de Miller sobre la Presentación de Enfermos, él compara la audiencia a un coro griego de la tragedia, no es en la posición de un público que observa de manera distanciada, el coro participa de la tragedia, está en el mismo movimiento del discurso. Se parece en este sentido a la tragedia griega no en su forma más moderna, sino en la forma que encontramos en Esquilo y Sófocles; cuando funciona la Presentación de Enfermos en la modalidad que Lacan ha reinventado, la audiencia funciona como un coro griego, un coro silencioso en el primer tiempo, que en un cierto sentido, aporta su silencio para dar el máximo relieve a la palabra que entra en juego en la entrevista; y en el segundo tiempo, pone en juego la palabra analizante y el entrevistador mismo entra en el dispositivo de la audiencia. No está en posición de saber particular, empieza una dialéctica de discurso analizante alrededor de la singularidad del caso, hay un desplazamiento de la posición del entrevistador que ocupa en la entrevista a la posición que ocupa en la discusión, no es la misma posición. Esto es muy interesante como movimiento, es como decir que en el segundo tiempo somos todos analizantes.

Ana Viganó: Es sobre esto mismo Domenico, el coro, la presencia, el silencio que juega un valor fundamental y luego la participación en el debate, querría alguna palabra sobre la mirada en relación al público y el entrevistado.

Domenico Cosenza: Es particular, lo que muchas veces se dice sobre la Presentación de Enfermos es que -respecto al público- cuando la presentación se desarrolla, en la mayoría de los casos se crea como una especie de aislamiento entre el entrevistador y el paciente y la audiencia se queda un poco à côté. Puede ser un problema imaginario al comienzo hablar delante de, pero cuando empieza la entrevista en esta modalidad, se crea un circuito de palabra que pone a la audiencia de lado. Lo más importante se juega en la dialéctica entre el entrevistador y el sujeto, aunque se sabe que hay una audiencia, pero ésta se encuentra en una posición entre paréntesis, se pone bastante al lado. Esta es una diferencia entre la Presentación de Enfermos psiquiátrica que se funda en una clínica de la mirada y la Presentación de Enfermos analítica que se funda sobre la escucha de la palabra.

Marcela Almanza: Se sale de la dimensión obscena de la audiencia que mira, sino que tiene que ver con la posición analizante, no sin la posición del entrevistador que localiza muy bien el punto agalmático. No es quedarse enganchado en la cosa más imaginaria de la observación, sino poder localizar esos puntos que después van a surgir en la conversación.

Domenico Cosenza: Estos puntos agalmáticos de la presentación son los significantes que presentan un rasgo de singularidad y que el entrevistador pone de relieve, en evidencia, pero haciendo una atención respetuosa del discurso del sujeto. No inventa algo: saca, extrae del discurso del sujeto los significantes que más introducen la dimensión de singularidad, sea porque el paciente les da un peso especial, sea para un rasgo raro que contienen, sea para una utilización fuera de lo común de ciertas palabras. Es por esta operación de puesta de relieve en algunos significantes, que devienen los puntos focales de la entrevista misma. En este sentido, hay una orientación de la escucha sobre estos puntos de singularidad, de densidad que el paciente presenta en su discurso, que empiezan a devenir los puntos de orbitación del discurso mismo, y que en la fase dos donde empieza el debate, son los puntos que devienen enigmáticos para la audiencia, puntos agalmáticos sobre los cuales se desarrolla el trabajo interesante de la audiencia para intentar construir el caso en su singularidad.

Eduardo Barbosa: Cuando hablas del encuentro entre un paciente y un practicante que se realiza por primera vez en la Presentación de Enfermos, ¿nos puedes decir algo de la transferencia?

Domenico Cosenza: Es un punto clave, considero que la dimensión de la transferencia se puede producir alrededor de estos significantes enigmáticos que nosotros podemos en la entrevista, poner en evidencia. La transferencia no es tanto una orientación pasional hacia el terapeuta o el entrevistador, es más el hacer surgir alrededor de algunos puntos del discurso, algo enigmático, ésta es la parte de la transferencia. Es la apuesta del primer encuentro: que salga algo de este encuentro que introduzca en el discurso algo nuevo, algo inédito, algo imprevisible, algo agalmático, que permita al paciente poder decir algo que nunca ha dicho respecto a su posición. Esta es una dimensión de acontecimiento de palabra, es la introducción en el discurso del sujeto de algo nuevo que nunca ha podido decir de esta manera en su experiencia previa, y esto siempre es una apuesta, aunque es raro que en una Presentación de Enfermos el trabajo que se hace con la audiencia no permita introducir un enfoque sobre la singularidad del paciente, esto pasa siempre.

Clara Holguín: Quisiera pedirte una vuelta más sobre el tema de la subversión, no sólo en el sentido de cómo se subvierte el discurso universitario, psiquiátrico, universal al analítico, sino en cuestión de algo que nombraste como efecto de formación en posición analizante, creo que es algo que venimos trabajando en la Escuela para pensar en la posición del Miembro, me pareció enseñante.

Domenico Cosenza: Creo que se podría decir que hay efecto de formación en psicoanalisis cuando hay subversión: hay subversión de la posición del sujeto, es la condición analítica del efecto de formación. Hay otra manera de entender los efectos de formación, por ejemplo en la pedagógia coincide con cierto acercamiento a un ideal, cuanto más me acerco tiende a ser tanto más, experiencia de efectos de formación. Esto no vale en la formación analítica; el analista encuentra efectos de formación cuando encuentra movimiento de subversión de su posición, por ejemplo, cuando salimos de sesión después de haber encontrado un movimiento de subjetivación que nos ha desestabilizado, cambiando nuestra perspectiva respecto a una creencia que habíamos mantenido toda la vida, esto es un efecto de formación, una subversión. Esta podría ser una versión analítica del efecto de formación que no tiene que ver con la versión pedagógica, es un punto donde efectivamente, la formación en psicoanalisis muestra su inconmensurabilidad con la formación en otros campos del saber.

Respecto a la comunidad de los analistas, pienso que es una comunidad de sujetos que al encontrar una cierta satisfacción en experimentar estos efectos de subjetivación como subversión, comparten esta singular experiencia de satisfacción que no pueden compartir con todo el mundo, lo pueden compartir los que han pasado, que están experimentando este mismo recorrido, del conjunto de los que se analizan, absolutamente, porque es algo bastante raro ¿no?

José Fernando Velázquez: Buenas noches, gracias Domenico. Quiero solicitarte si tienes alguna apreciación sobre algo que he ido reconociendo cada vez más en la práctica de Presentación de Enfermos que es el encuentro de cuerpos, tanto del sujeto entrevistado como del entrevistador, en donde ese encuentro de cuerpos por ejemplo del lado del entrevistado, puede requerir ser tratado de una manera particular, puede ser el caso con la mirada, con el tono de voz, con la proximidad, con la distancia, con el tocar el cuerpo del paciente, con el contrario de mantener una distancia prudente, no hay mucho desarrollo sobre esto y yo lo encuentro como un elemento también importante, tanto como la palabra misma. Quisiera saber si hay alguna reflexión sobre esto.

Domenico Cosenza: Me parece un punto muy importante efectivamente, hay que tener en cuenta que el encuentro de Presentación de Enfermos así como el encuentro analítico, es un encuentro de cuerpos en presencia, y esta dimensión de la presencia, del encuentro entre cuerpos, es algo que no se puede eliminar de la práctica analítica.

Hoy es una cuestión: hay analistas de otras escuelas que piensan que se puede practicar psicoanálisis por internet, no es nuestra orientación, porque tenemos una orientación hacia lo real y lo real necesita del cuerpo para poderse encarnar. Estoy absolutamente de acuerdo, sería importante que alguien que tenga una práctica en Presentación de Enfermos pueda escribir sobre este punto, has tocado un punto muy importante. Por ejemplo, esta mañana la mujer que he encontrado, evidentemente estaba preparada para este esperado momento, se había arreglado de una manera particular, su cuerpo se había preparado para el encuentro; también en este sentido la dimensión de cuerpo y la relación con el cuerpo es fundamental, hablamos de cuerpo hablante, esto quiere decir que no podemos desconectar la palabra del cuerpo donde ésta encuentra su raíz. Estoy muy de acuerdo sobre este punto. Ocurren cosas muy notables en el contacto con la paciente que pasan a través del cuerpo, por ejemplo, la paciente con quien estuve esta mañana, al final quizo que yo le diera un abrazo, yo le he dado un abrazo, para ella es muy importante esto. Hay que tener en cuenta la dimensión singular, no podemos actuar de la misma manera con cada paciente, hay que encontrar una manera para sintonizarnos con la singularidad.

Isis Nicasio: Interesante hacer una elaboración tras otra de este encuentro, yo quisiera pensar sobre la posición del público. Me encontré un artículo: "Sorpresa y vergüenza, resultados terapéuticos de la Presentación de Enfermos", apuntaba que la función del público no es ni la censura ni la permisividad, puede posibilitar que se encuadre el goce y circunscribirse. Apunta este artículo a que el público no goza de lo que se expone; en este caso, a la paciente -que destaca haber estado con médicos prominentes- tú le muestras tu no saber de las calles de México. Este público puede reproducir esta falla de saber y ella puede preguntarse por el saber de ella misma, a diferencia del saber médico donde ella goza de sí misma, de ser objeto de la ciencia y los otros que gozan de ese saber.

María Cristina Giraldo: Buenas noches y muchas gracias Domenico, quería hablar de algo ligado a la subversión que ya te había preguntado Clara pero una vuelta más pues me parece un punto importante. Nosotros tuvimos una experiencia de Presentación de Enfermos en una institución para psicóticos en situación de calle, no es una institución psiquiátrica propiamente, sino es como una casa de campo. Uno se encuentra con ellos: se produjo algo muy agalmático y es que los mismos pacientes demandaban la Presentación de Enfermos. Cuando salíamos nos preguntaban (era frecuente) cómo hacer para tener una entrevista con un analista, cosa que nunca sucedería en una Presentación de Enfermos psiquiátrica, porque le sirve al psiquiatra pero no al paciente. Es distinto en la Presentación de Enfermos analítica en la que el paciente se sirve de eso cuando logramos extraer un S1. Quería hablar de esto que me parece totalmente subversivo.

Domenico Cosensa: Ambas son importantes. Respecto al público Miller habla del público como un tercero en esta relación, como algo que acerca un poco este dispositivo a algo del pase. Se necesita esta posición tercera para que algo pueda tener efecto, no se trata de un encuentro entre dos, está un tercero aunque sea silencioso, sin este tercero el efecto importante de la Presentación de Enfermos probablemente no se produciría. Respecto a la dimensión del tratamiento de goce en el momento de la presentación, otra manera de decir esta posición tercera es, como lo señala Laura Valcarce, la dimensión del Witz, que no sería posible sin un tercero. Sería algo de lo cómico que pasa entre dos, aquí estan dos y ubicado el tercero y el paciente lo sabe bien, por eso lo que pasa en el discurso tiene un valor.

Respecto a la otra cuestión, también lo experimentamos en la mañana porque la psicóloga de la institución nos decía que la paciente ya quería participar en la Presentación de Enfermos, y se enfadó cuando la anterior vez eligieron a otra paciente. Esto quiere decir que en esta institución se está introduciendo la Presentación de Enfermos como algo agalmático, para que esto sea posible es necesario un cierto movimiento de la transferencia, que en algunos de los casos puede pasarse a alguno de los trabajadores de la institución, que tiene un lazo transferencial con la Presentación de Enfermos, como un pasaje de la transferencia. En este sentido estoy de acuerdo, otro nivel de la subversión es un nivel más político, institucional, que permite a la Institución que una vez que se coloca en su interior esta peste de la Presentación de Enfermos así entendida, permite el funcionamiento de la institución que la descompleta.

Participante: ¿Qué orientación toma la dirección de la escucha en los oyentes de una Presentación de Enfermos?

Domenico Cosenza: ¿De los oyentes?

Participante: Sí, todos los que pueden oír.

Domenico Cosenza: Una buena cuestión. Diría fundamentalmente que es una escucha que pone entre paréntesis cualquier prejuicio alrededor de lo que va a decir un sujeto, es decir, hace un cierto vacío respecto al discurso que va a salir, permitiendo una orientación de la escucha que pueda sintonizarse sobre los puntos de singularidad que van emergiendo. Para que esta operación sea posible hay que poner un poco entre paréntesis cualquier prejuicio respecto a lo que encontramos, esto sea desde el lado del entrevistador o de la audiencia, es decir, es importante que mantenga una dimensión agalmática, ésta es la condición para que una audiencia pueda funcionar como audiencia analizante, porque de otra manera no funciona así sino como público con prejuicio y cuando es así la Presentación de Enfermos pierde todo su encanto.

Desgrabado por Vianney Cisneros