GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 10 - AGOSTO 2018
 

NOCHE DE CARTELES
Ciudad de México, 5 de julio 2018

(Des)anudamientos y escrituras ante la caída del Otro
Diana Montes Caballero

A diferencia de lo que ocurre en otros dispositivos, el trabajo de cartelizante favorece poner en cuestión la propia experiencia, es decir, jugarse la existencia. En este sentido, la transferencia hacia los saberes psicoanalíticos reanimó los enigmas sobre los cuerpos hablantes, invitándome a sostener la función de más-uno, en tanto provocadora y provocada por las resonancias de los temas y deseos de aquéllos colegas que hicieron posible un verdadero trabajo de Escuela. Este pequeño escrito, intenta recuperar la lógica de esa senda.

El cuerpo en escena, rasgo que sostuve durante el cartel anterior, me permitió advertir los impasses fantasmáticos donde los embrollos del cuerpo encuentran satisfacción. Dicha experiencia no decantó en una escritura, pero me permitió transitar de la teoría a la clínica, al poner en tensión mi práctica y los hallazgos de Radiofonía:

"Vuelvo en primer lugar al cuerpo de lo simbólico, que hay que entender como fuera de toda metáfora. Prueba de ello es que nada sino él aísla el cuerpo a tomar en sentido ingenuo, es decir, aquel del que el ser que se sostiene en él no sabe que es el lenguaje el que se le concede, hasta el punto de que él no sería aquí, a falta de poder hablar de este… El primer cuerpo hace el segundo, al incorporarse en él… de dónde lo incorporal que sigue marcando al primero, desde el tiempo posterior da su incorporación".

Lacan se sirvió de la filosofía de los corporales e incorporales de Escuela estoica de manera antifilosófica, para aclarar e incorporar desde una perspectiva simbólica, imaginaria y real el estatuto del cuerpo en psicoanálisis. Este arribo constituyó mi punto de partida, ya que para este cartel aposté por la repetición del tema, en miras de producir algo nuevo. Y sí, se produjeron efectos.

Desde una escena orientada por el objeto, comencé a preguntarme por los cuerpos-hablantes ante la inexistencia del Otro. ¿A qué Otro me refería? Partí de uno de sus nombres: la civilización contemporánea. La feminización del mundo, la revolución tecnológica, el neoliberalismo y el nuevo sensorium, participaron del reconocimiento de la lógica descarnada de los síntomas contemporáneos ante la inconsistencia del Otro; pero el enigma sobre los decires del cuerpo sólo lograba bordearse a partir del trabajo con viñetas clínicas y casos publicados, haciendo patente que, para sostener la inexistencia del Otro, y no sólo la caída de sus semblantes, hay que servirse de la última enseñanza de Lacan y de los escabeles que producen los Analistas de Escuela: los testimonios de pase.

Ficciones que desde la pura diferencia dan cuenta de las transformaciones que va sufriendo la libido a través de un recorrido que pasa por el atravesamiento del fantasma, la destitución subjetiva y el pasaje del inconsciente transferencial al inconsciente real, hasta llegar a una solución sint(h)omática, donde el cuerpo ya no habla para satisfacerse de sentido-gozado, sino que se sirve de la dimensión gozante de lalengua para satisfacerse pulsionalmente a través de la escritura que da lugar al sinthome. Gracias a cada testimonio y ensayo de clínica nodal problematizados durante las sesiones de cartel, advertí que la pulsión no cambia, pero que, al consentir la inexistencia del Otro, tales satisfacciones abren nuevas e infinitas posibilidades.

Uno por Uno, y contra todo intento masificante de rectificación subjetiva, los testimonios de pase siguen siendo el único dispositivo de Escuela capaz de transmitirnos la diferencia entre los verdaderos y los falsos agujeros… Cuerpos que buscan escrituras, aquéllos que se (des)anudan y (des)enganchan radicalmente del Otro como los de Leonardo Gorostiza o Silvia Salman, me revelaron que el sint(h)oma, en tanto acontecimiento que (se) trenza, es un espacio temporalizado.