GLIFOS
REVISTA VIRTUAL DE LA NEL-CIUDAD DE MÉXICO | Nro. 10 - AGOSTO 2018
 

NOCHE DE CARTELES
Ciudad de México, 5 de julio 2018

Letras
Pamela Maya

La interrogante que me acompañó en este cartel tenía que ver con el cuerpo, más allá de lo imaginario y lo simbólico, por la letra y por aquello que es lo más singular del parletre que es posible poner en juego en la transferencia.

¿Qué es aquello que podemos pensar como materialidad del lenguaje en psicoanálisis y que no es el cacho de carne? La letra, la cual me aparecía insistentemente durante este recorrido, puede ubicarse como "la materialidad del significante", como algo que estructuralmente determina que si bien está la dimensión de la palabra también hay otra en relación a la escritura, lo cual señala, en la estructura significante, la cuestión del trauma al encuentro con el Otro, el agujero de representaciones y el fuera de sentido que marca y agrieta el discurso; probablemente sea porque tenemos un cuerpo que hay un inconsciente que llamamos real, es decir, que no solamente se trata de una cuestión lógica y de sentido, sino que lo indecible también está presente.

Ahora bien, el cuerpo de los sujetos está hecho para perder, o dicho de otra forma, tenemos un cuerpo, zonas erógenas, agujeros y objetos a, que aunque esta fuera de, es un lugar y es necesario entonces asegurarse de que está ahí, que no se ha quedado olvidado en alguna parte pues surge la angustia de perderlo. El cuerpo falla y en ocasiones se pierde el uso de sus funciones que surgen como acontecimientos, sensaciones corporales en donde se es, y que dan certidumbres de existir. Para esto me parece primordial trazar que el cuerpo para Lacan se volvió necesario plantearlo a partir de espacios topológicos, pensar el cuerpo va ligado hacia una superficie que para cada quien tendrá figuras y formas estructurales particulares y propias.

Leer a Lacan implica dar cuenta en algún momento que tiene una lógica en donde algunos conceptos, si es que podemos llamarlos así, no son estáticos, las formulaciones no son acabadas, pues hay una retroacción en donde podemos seguir regresando, avanzando, reelaborando en forma de espiral, ya que el desencuentro está siempre presente permitiendo volver a dar nuevamente otro recorrido, las matemáticas aquí nos introducen y permiten razonamientos deductivos, donde surgen ciertas formulaciones que entiendo tienen que ver con llevar un análisis hasta sus últimas consecuencias, la verdad que sólo se puede decir a medias, pero que implica cierto efecto en lo real, en los testimonios de pase me parece se pone en juego esta lógica deductiva, aunque me pregunto cómo sería esto en otro tipo de testimonios, como lo es el de algunos autistas o psicosis ordinarias.

Ahora bien, el síntoma toma nuevas vertientes dependiendo del momento de la enseñanza de Lacan, el síntoma- mensaje que puede pensarse en transferencia, tiene nuevas vertientes cuando se habla de la relación entre éste y el goce, es decir, que el "no hay relación sexual" no equivale a que no se jueguen las leyes de lenguaje y las formulaciones del inconsciente, a lo que sí deviene es a pensar en diferentes formas de tácticas en la práctica, la interpretación toma una nueva mutación pues hacia dónde apunta es un lugar distinto.

Cuando se habla de escritura en psicoanálisis, es necesario deshebrar los distintos trozos, qué es la letra, se puede responder con hay muchas y diferentes letras. Schejtman habla de que la lalengua conlleva el enjambre de los S1, los cuales pasan a ser letras de goce; la letra del síntoma que no hace lazo, en donde hay cierta fijeza en la que se acoge al goce y que en esta repetición se produce una escritura al síntoma letra, siendo así que éste se diferencia de las formaciones del inconsciente y que incluso el inconsciente cadena pasa a ser una formación de este síntoma. Es así que la letra marca… en el goce, en el lenguaje, en el síntoma, no siendo la misma en cada uno. En un análisis, una vez que la transferencia se ha instalado y se despliegan las cadenas significantes, será a través de estos recorridos, retroactivos, en espiral, que en algún momento algo se decanta y cae como resto, resto que entiendo tiene qué ver con lo que estamos dispuestos a ceder, lógica que también se produce en los carteles.

Otra interrogante que me surgió, tiene que ver con la singularidad, en la cual los autistas y las psicosis ordinarias nos enseñan, con sus invenciones, formas en las que saben hacer con las piezas de goce y abrochan, no desde el sentido y el discurso, sino fuera de éstos, más bien aparece por la vía del acto, Temple Grandin nos habla de esto con la construcción de su máquina de abrazos, la cual le permitió una relación con el saber, no sólo académico, sino propio, pues tenía exactamente la intensidad adecuada para soportar el contacto y por ende de construirse un cuerpo, un ser que le sirvió de contenedor y recorte del goce, y accedió también a cierto lazo con los otros. Aventurándome pienso que esta máquina de abrazos, hizo de sinthome, al abrochar los registros, particularmente el imaginario y el real, siendo un acontecimiento de cuerpo. El cuarto redondel entonces, dependiendo de por cómo y por cuales registros cruza, sería lo más singlar del parletre. Singularidad que hace del psicoanálisis una práctica distinta y rara, en relación a otras y que eleva y lleva al límite el caso por caso.

Quisiera terminar comentando que en mi anterior cartel me surgía la idea de cómo nos jugamos ante el saber, en mi caso tomar la palabra o no, pero que va más allá de un saber acerca de los textos de Lacan, ahora lo pienso como un acto en donde se juega también aquello de nosotros lo cual no hace lazo, ese horror a saber pero que el cartel con su formato brinda la posibilidad de interrogarnos, agujerear el saber en una forma en que los otros no vienen a completarnos ilusoriamente, sino que el lazo colectivo da la oportunidad a cambiar de posición respecto a la ignorancia y a que en análisis preguntemos por lo particular de nuestro rasgo, que nos toca y atraviesa más allá de los textos, es decir, por la propia letra.